En las últimas horas, la tensión dentro del Gabinete argentino se ha intensificado tras la revelación de que Manuel Adorni, jefe de Gabinete, y su esposa Bettina Angeletti, se adhirieron al régimen de Ganancias Simplificado. Esta decisión ha generado una fuerte controversia, especialmente entre los miembros del Gobierno que se mostraron sorprendidos y desconcertados al enterarse de la situación a través de los medios de comunicación. La Ley 27.799, que habilitó esta modalidad de blanqueo fiscal, fue aprobada durante las sesiones extraordinarias de diciembre, cuando Javier Milei contaba con un sólido respaldo en el Congreso. Sin embargo, a diferencia de legislaciones anteriores, esta norma permite que los funcionarios se beneficien del llamado "tapón fiscal" de ARCA, lo que les exime de una investigación fiscal sin mayores cuestionamientos.
La sorpresa fue palpable en la Casa Rosada, donde un alto funcionario del Gobierno manifestó su incredulidad al enterarse de la adhesión de Adorni y Angeletti al régimen fiscal. Este miembro del Gabinete expresó su frustración, señalando que la decisión del jefe de Gabinete había sido tomada sin consultar a los demás integrantes del equipo. "Nadie avisó nada", se quejó, reflejando un clima de desconcierto y descoordinación que afecta la imagen del Gobierno en un momento crítico, de cara a las elecciones.
Adorni, por su parte, defendió su situación financiera, asegurando que acumula medio millón de dólares en ahorros, fruto de inversiones en Bitcoin y otros activos, que obtuvo antes de asumir su cargo. Sin embargo, sus declaraciones no han sido suficientes para calmar las críticas. La diputada Victoria Villarruel fue una de las voces más críticas, calificando de "vergonzoso" el accionar del jefe de Gabinete y cuestionando sus explicaciones. Este tipo de comentarios resuenan en un contexto donde la transparencia y la ética en la gestión pública son temas candentes.
La reputación de Adorni se encuentra en la cuerda floja, y algunos colaboradores del Gabinete han admitido que lo que está en juego es su imagen pública. "Lo reputacional está perdido", afirmó un miembro del equipo, sugiriendo que la única salida viable es resolver la causa de enriquecimiento ilícito que lo acecha. La Casa Rosada, consciente de la gravedad de la situación, ha intentado ofrecer una narrativa que minimice el impacto negativo, sugiriendo que su omisión de declarar bienes se debió a la desconfianza hacia los gobiernos anteriores, en un intento de conectar con la base libertaria que apoya al actual Gobierno.
El contexto político se complica aún más al considerar que, a pesar de los intentos de Adorni de mostrar apoyo dentro del Gabinete, hasta el momento, ningún otro ministro se ha pronunciado públicamente en defensa de su posición. La ausencia de respaldos visibles en redes sociales ha alimentado la percepción de que Adorni está solo en esta batalla, lo que podría tener repercusiones en la cohesión del equipo. Al menos dos figuras clave del círculo cercano a Milei han expresado su preocupación ante la posibilidad de un "operativo clamor" para justificar la situación, similar a lo que ocurrió al inicio del escándalo.
En este contexto, la reunión de mesa política que Adorni encabezará en la Casa Rosada se presenta como un desafío importante. Los miembros del Gabinete deberán mostrar una fachada de unidad y control, a pesar de la incomodidad que genera la situación actual. El resultado de esta reunión podría ser determinante no solo para la estabilidad del jefe de Gabinete, sino también para el futuro inmediato del Gobierno en un año electoral donde cada decisión cuenta. La capacidad del equipo para gestionar esta crisis interna será un factor clave en su búsqueda de legitimidad y confianza ante la ciudadanía.



