La provincia de Buenos Aires, con su vasta población y su importancia política, ha sido siempre un bastión del peronismo, siendo el epicentro de intensas luchas internas dentro del movimiento fundado por Juan Domingo Perón. Este territorio ha sido testigo de diversas disputas partidarias, y en 1974, la situación no fue diferente.
Victorio “el Tano” Calabró, conocido por su trayectoria como gremialista y político, emergió en medio de las tensiones de esa época. A pesar de su afiliación a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), no se alineaba con las figuras más prominentes del sindicalismo peronista, lo que le valió el apodo de oportunista. Para las elecciones de 1973, el sector sindical había propuesto una fórmula electoral que fue desautorizada por Perón, quien optó por un nuevo binomio que resultó exitoso: Bidegain-Calabró.
La relación entre Calabró y el nuevo gobernador, Bidegain, se tornó conflictiva tras el reclamo de varios ministerios para el sector sindical, que fue rechazado. Esta situación culminó en un enfrentamiento abierto, exacerbado por las tensiones internas del peronismo. El ataque del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) a la Guarnición Militar de Azul el 19 de enero de 1974, y la posterior reunión del ministro del Interior con Bidegain, llevaron a la renuncia del gobernador. Calabró asumió el 24 de enero, respaldado por la recomendación de Ricardo Balbín, lo que marcó su consolidación en el poder. Sin embargo, su relación con el gobierno de Isabel Perón se deterioró rápidamente, ya que comenzó a gestar su propio proyecto político, cada vez más alejado del oficialismo, con miras a la presidencia en 1977.



