La reciente declaración del Ejército de Liberación Nacional (ELN) sobre un alto el fuego unilateral ha suscitado preocupación entre las autoridades colombianas. Este temor se intensifica debido a un ataque ocurrido en diciembre pasado, que dejó siete militares fallecidos después de una promesa similar de cese de hostilidades. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ha manifestado su escepticismo respecto a la veracidad de este nuevo compromiso del grupo insurgente, sugiriendo que podría estar utilizando la tregua como un medio para reorganizarse y planear futuras acciones violentas.
El ELN hizo pública su decisión de cesar operaciones entre el 7 y el 10 de marzo, coincidiendo con las elecciones legislativas programadas para el 8 de marzo. Durante esta jornada, los ciudadanos colombianos elegirán a los integrantes del Senado y la Cámara de Representantes, además de definir candidatos para las próximas elecciones presidenciales del 31 de mayo. Este contexto electoral añade un nivel de tensión, lo que ha llevado a las autoridades a adoptar medidas de seguridad más estrictas en las áreas donde el ELN tiene influencia.
Sánchez, al referirse a la situación actual, enfatizó la necesidad de mantener una vigilancia constante y solicitó a las fuerzas de seguridad que se mantengan en “alerta permanente”. Las experiencias previas, como la del ataque en Aguachica, ponen de manifiesto que los anuncios de alto el fuego del ELN no han impedido la violencia en el pasado. Por ello, el gobierno colombiano está decidido a prevenir cualquier intento de ataque que pueda ser ejecutado bajo la cobertura de la tregua, asegurando así la protección de los ciudadanos durante el proceso electoral.



