El Congreso de la Nación se encuentra discutiendo un proyecto de ley que promete modificar de manera significativa el panorama del mercado de alquileres en Argentina. La propuesta, que busca establecer la inviolabilidad de la propiedad privada, plantea cambios cruciales en los procesos de desalojo, lo que ha encendido un intenso debate sobre el equilibrio entre el derecho de propiedad y el acceso a la vivienda. Estos cambios no solo afectan a propietarios e inquilinos, sino que también generan inquietud en todo el sector inmobiliario y en organizaciones sociales que defienden los derechos de los inquilinos.
Una de las modificaciones más controversiales es la drástica reducción del plazo de intimación por falta de pago. Según el nuevo proyecto, los propietarios deberán otorgar únicamente tres días corridos para que el inquilino salde su deuda antes de iniciar el proceso de desalojo. Este cambio altera profundamente la dinámica de los contratos de alquiler, eliminando el margen de negociación y acelerando la posibilidad de conflictos judiciales. La rapidez con la que se pueden llevar a cabo los desalojos podría llevar a una mayor inestabilidad para los inquilinos, quienes podrían verse forzados a encontrar soluciones en un tiempo extremadamente limitado.
Además, la propuesta se enmarca dentro de una reforma más amplia que busca agilizar no solo los desalojos, sino también fortalecer la seguridad jurídica en el sector. Sin embargo, esta aceleración en los procesos ha generado una división de opiniones entre juristas, representantes del mercado inmobiliario y organizaciones de defensa de los inquilinos. Muchos de estos actores ven con preocupación cómo estos cambios podrían afectar a las familias que ya enfrentan dificultades para acceder a vivienda digna y asequible.
Desde el lado de los propietarios, se argumenta que la dilación en los procesos actuales es perjudicial para la rentabilidad y la inversión en el sector. Enrique Abatti (h), abogado especializado en Derecho de la Empresa y miembro de la Cámara de Propietarios de la República Argentina (CAPRA), señala que los desalojos pueden extenderse por años, lo que desincentiva la inversión en propiedades para alquiler. Abatti (h.) destaca que la reducción de plazos es necesaria para hacer más predecible el mercado y, en consecuencia, permitir un ajuste en los precios de los alquileres, que hoy se ven influidos por la incertidumbre.
El abogado también resalta que el nuevo proceso sumarísimo permitiría que los desalojos se realicen en un plazo de entre cuatro y seis meses, lo que podría contribuir a estabilizar el mercado. De acuerdo a su análisis, un sistema más ágil no solo beneficia a los propietarios, sino que también favorece a los inquilinos que cumplen con sus obligaciones, ya que reduciría el riesgo y, en teoría, podría llevar a una disminución en los costos de los alquileres. Sin embargo, esta perspectiva es cuestionada por quienes defienden una mayor protección para los inquilinos.
En el marco de este debate, Abatti (h.) menciona que la prueba documental es clave en los casos de falta de pago o vencimiento de los contratos, lo que limita el margen de discusión. Desde su punto de vista, la reducción de plazos no compromete el debido proceso, sino que adapta el sistema a la naturaleza de los conflictos que surgen en este ámbito. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es si esta adaptación no termina por desproteger a los sectores más vulnerables.
La propuesta legislativa también incluye reformas en otras áreas, como la ley de expropiaciones, el régimen de tierras rurales y la regularización dominial, lo que amplía su impacto más allá del ámbito del alquiler. Este conjunto de cambios refleja un momento crítico en la política habitacional del país, donde se deben equilibrar los derechos de los propietarios con la necesidad de garantizar el acceso a la vivienda digna para todos los ciudadanos. En este sentido, el debate que se avecina en el Congreso será fundamental para definir el futuro del mercado inmobiliario argentino y, sobre todo, para proteger a aquellos que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.



