La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha expresado su defensa respecto a su viaje a Barcelona, donde participará en una cumbre de gobiernos progresistas organizada por el Ejecutivo español de Pedro Sánchez. En su habitual conferencia de prensa, la mandataria resaltó que este encuentro representa una oportunidad valiosa para continuar las conversaciones con las autoridades españolas, especialmente tras el reciente reconocimiento de abusos ocurridos durante la Conquista. Este reconocimiento se ha dado de manera informal, pero es significativo en la construcción de un diálogo más profundo sobre la historia compartida entre México y España.

Durante su intervención, Sheinbaum enfatizó que el viaje tiene como objetivo fundamental abrir un canal de diálogo sobre las tensiones que han surgido en torno al legado de la conquista española del imperio azteca. Este tema ha cobrado relevancia durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, quien ha instado a una revisión crítica de la historia colonial. La presidenta subrayó que el reconocimiento realizado por el Rey Felipe VI y las declaraciones de diversas instituciones españolas son pasos importantes hacia la reconciliación histórica.

"Si no hubiera habido ningún avance en este sentido, probablemente no estaría realizando este viaje", afirmó Sheinbaum, quien considera que las acciones recientes de las autoridades españolas son dignas de reconocimiento. La presidenta definió el reconocimiento de los abusos sufridos por los pueblos indígenas como una reivindicación no solo de su historia, sino también de la grandeza cultural y la identidad de México frente a la narrativa tradicional que glorifica la Conquista.

Sheinbaum citó las palabras del monarca español, en las que se refería a los abusos cometidos durante la Conquista, y las declaraciones del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, sobre los matices de la presencia española en América Latina. La presidenta defendió que estos discursos deben ser valorados y reconocidos, ya que representan un cambio en la percepción histórica que ha predominado por siglos. A su juicio, este tipo de reconocimientos son esenciales para avanzar en la relación bilateral y en la comprensión mutua entre ambos países.

La mandataria también reflexionó sobre la postura de ciertos sectores de la política española, sugiriendo que la derecha se aferra a una visión romántica de la Conquista, que minimiza las atrocidades cometidas. Sheinbaum resaltó la importancia de seguir educando a la población sobre el impacto que tuvo la llegada de los españoles en las comunidades indígenas, así como sobre las injusticias históricas que aún resuenan en la actualidad. Para ella, es vital difundir la riqueza cultural de México y reconocer el sufrimiento de los pueblos originarios.

Finalmente, la presidenta enmarcó su visita a Barcelona dentro de una iniciativa más amplia que busca promover la paz mundial y recuperar el espíritu de la carta de las Naciones Unidas, que aboga por la autodeterminación de los pueblos y el diálogo como herramienta para la resolución de conflictos. "Este viaje a Barcelona no solo es sobre la historia, sino también sobre construir un futuro más pacífico y justo", concluyó Sheinbaum, reafirmando su compromiso con estos principios.