En el marco de la investigación conocida como Causa Cuadernos, que indaga sobre una supuesta trama de sobornos durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, un empresario se presentó ante el tribunal oral y afirmó que su declaración inicial fue realizada bajo presión, con el objetivo de evitar una posible detención. Daniel Claudio Pitón, quien testificó recientemente, describió cómo fue inducido a incluir en su declaración referencias a pagos que, según sostiene en la actualidad, nunca ocurrieron. Este testimonio podría tener implicaciones significativas en el desarrollo de la causa, que ha sido objeto de intensos debates y controversias desde su inicio.

Durante su exposición ante el tribunal, Pitón relató que había estado buscando la oportunidad de explicar las circunstancias en las que realizó su declaración durante la etapa de instrucción. En ese momento, él y su hermano, José Luis Pitón, presidente de la empresa familiar, fueron convocados por el entonces juez Claudio Bonadio, quien falleció en 2020. El empresario destacó que, en esa ocasión, la defensa todavía no contaba con pruebas concretas que respaldaran las imputaciones en su contra, lo que generó un ambiente de temor y ansiedad entre los empresarios que comparecieron ante el juzgado de Comodoro Py, donde se realizaban las audiencias.

Pitón expresó que los convocados llegaron a la sede judicial con el mismo temor de ser arrestados en cualquier momento. "Nos vimos obligados a mentir para no ir presos", enfatizó, reflejando la angustia y la presión que sentían en ese entorno. En su testimonio, el empresario explicó que habían preparado un escrito con la intención de responder a lo que consideraban que podría interesar al juez, sin comprometer la verdad de los hechos. Sin embargo, tras presentar el documento, fueron obligados a esperar por un largo tiempo mientras un empleado lo llevaba al despacho del juez para su evaluación.

El empresario relató que, después de esa espera, les comunicaron que su declaración original no era suficiente y que debían incluir detalles específicos sobre supuestos pagos. "Estábamos en shock", comentó Pitón, quien comprendió que si no modificaban su declaración podrían enfrentar serias consecuencias legales. Fue en ese punto que decidió tomar la palabra en la audiencia, buscando proteger a su hermano de un posible procesamiento más grave.

Como resultado de esta decisión, Pitón terminó siendo procesado, aunque posteriormente se revocó el procesamiento de su hermano. En un momento crítico de su declaración, afirmó que el acta levantada durante aquella audiencia no reflejaba la verdad de lo sucedido y que su testimonio había sido elaborado únicamente para salir del juzgado sin enfrentar una detención. "Lo que dije fue para no ir preso", reiteró ante los jueces, alineándose con una estrategia defensiva que había sido mencionada por otros abogados en el proceso, aunque sin que estos clientes lo confirmaran de manera personal.

Adicionalmente, Pitón se refirió a los orígenes y la trayectoria de la empresa familiar, que se dedica históricamente al transporte, movimiento de suelos y construcción, con sede en Entre Ríos. Destacó que se trata de una firma de tamaño mediano, con un historial de trabajo que incluye proyectos relevantes en la región. Su testimonio no solo aporta una perspectiva sobre las presiones ejercidas durante la investigación, sino que también pone de relieve las complejidades del sistema judicial argentino y las implicancias que estas declaraciones pueden tener en el panorama político y empresarial del país.