La imagen pública de Javier Milei ha experimentado un notable descenso en su aprobación, cayendo siete puntos entre febrero y marzo de este año. Este descenso se produce en un contexto de creciente descontento social y desconfianza en la gestión económica del Gobierno, exacerbado por las recientes denuncias que han salpicado a la administración. Según un análisis de una consultora, casi el 60% de la población argentina considera que la situación del país es mala, lo que refleja un clima de pesimismo generalizado.
El estudio revela que la imagen positiva del presidente pasó del 47% en febrero a un 40,3% en marzo, mientras que la desaprobación se elevó al 51%, cinco puntos más que en el mes anterior. Este cambio en la percepción no solo afecta a Milei, sino que también se extiende a otros miembros del oficialismo. Por ejemplo, Patricia Bullrich, líder de la oposición, ha superado en popularidad a Milei, alcanzando un 42,7% de imagen positiva, frente a un 50,3% de desaprobación, según el mismo relevamiento.
Un punto crítico para el actual Gobierno es la valoración de la situación económica. El mismo estudio indica que un alarmante 59,7% de los encuestados evalúa negativamente el estado de la economía, un aumento significativo de casi 13 puntos desde el 47% reportado en febrero. Esta tendencia refleja un creciente malestar social, en el que los ciudadanos expresan su preocupación por el impacto de la inflación y la incapacidad de acceso a bienes y servicios básicos.
Asimismo, la encuesta muestra un retroceso en la evaluación general de la gestión de Milei, que ahora cuenta con una aprobación del 38,5%, mientras que la desaprobación ha crecido hasta un 53%. Estos números contrastan con los de febrero, donde la aprobación estaba en un 45% y la desaprobación en un 44%, lo que indica un giro desfavorable para el oficialismo en un periodo de tiempo relativamente corto.
Ante este panorama, Javier Milei convocó una reunión de Gabinete en la Casa Rosada, buscando reordenar la agenda política y mostrar unidad dentro del oficialismo. Este encuentro se llevó a cabo tras varios días de controversia en torno a Manuel Adorni, uno de los funcionarios más cuestionados en el contexto actual. La reunión, que se extendió por más de dos horas, fue una oportunidad para que el presidente reafirmara su liderazgo y enviara un mensaje de cohesión a su equipo.
En la reunión participaron diversos ministros y altos funcionarios, entre ellos el ministro de Economía, Luis Caputo; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; y el canciller Pablo Quirno, entre otros. Este encuentro también incluyó la programación de reuniones específicas entre el presidente y los ministros de Salud y Defensa, con el objetivo de tratar temas prioritarios y dar respuesta a las críticas que ha recibido el Gobierno en las últimas semanas. La situación actual del país y la gestión económica se han convertido en los ejes centrales de la agenda política, y la presión sobre el Gobierno continúa aumentando en un clima de descontento general.



