La Central Obrera Boliviana (COB), el sindicato más influyente del país andino, decidió este domingo no aceptar la invitación al diálogo propuesta por el Gobierno de Rodrigo Paz. En una asamblea general que se llevó a cabo en La Paz, los delegados de diversas organizaciones sociales y productivas acordaron continuar con las protestas, que incluyen bloqueos de carreteras que han aislado la capital durante un mes. La principal demanda de los manifestantes es la renuncia inmediata del presidente, a quien acusan de desatender las necesidades del pueblo y optar por la represión en lugar del diálogo.
Luego de un intenso debate a puerta cerrada, los representantes de la COB expresaron que no se encuentran las condiciones mínimas para establecer una mesa de negociaciones con el Gobierno. Las críticas hacia la administración de Paz han aumentado, ya que los manifestantes señalan que el Ejecutivo ha priorizado el uso de la fuerza policial en lugar de buscar soluciones pacíficas a la crisis. En este contexto, la falta de garantías políticas ha sido un argumento central para justificar el rechazo al diálogo y la decisión de mantener los bloqueos.
José Luis Álvarez, líder de Magisterio Urbano de La Paz, confirmó que la postura de la asamblea es firme y que las medidas de presión se mantendrán indefinidamente. "Se ha decidido mantener las medidas de presión. Hasta ahora no hay posibilidad. Se ha descartado el diálogo", afirmó el dirigente, enfatizando que los trabajadores no cederán ante la represión y que seguirán luchando por sus derechos.
El clima de descontento se ha intensificado en las últimas semanas, especialmente por la estrategia del Gobierno, que ha intentado disolver las movilizaciones utilizando la fuerza. Los sindicatos han denunciado que la respuesta del Palacio Quemado ha sido exclusivamente represiva, lo que ha llevado a un aumento de la tensión y a la decisión de intensificar las protestas. Esta situación ha dificultado la posibilidad de diálogo con mediadores independientes, quienes habían intentado facilitar un acercamiento entre las partes.
En apoyo a la COB, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) ha respaldado la decisión de mantener los bloqueos. Severo Marca, representante de esta organización, subrayó que los líderes locales no tienen la autoridad para desactivar las protestas sin el consentimiento de las asambleas. "Nosotros solo representamos a nuestros hermanos de base", explicó Marca, estableciendo así la firmeza de la posición campesina ante la crisis.
La prolongada crisis de bloqueos ha tenido un impacto significativo en la capital, donde se ha generado un grave desabastecimiento de productos básicos, incluyendo alimentos y combustibles. Ante las crecientes dificultades, el dirigente Jaime Solares anunció que la COB ha decidido habilitar corredores humanitarios para permitir el paso de medicinas y suministros esenciales. Esta medida se implementará exclusivamente para garantizar el acceso a lo necesario en un momento crítico para la salud pública.
Mientras tanto, la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari se reunió para fortalecer la estrategia de bloqueos en las rutas provinciales, destacando la importancia del control territorial por parte de las comunidades originarias. La presión sobre las vías de acceso a La Paz se ha convertido en un elemento clave de la estrategia de protesta, creando un escenario logístico complicado para el gobierno y aumentando la urgencia de una solución política a la crisis.



