Este viernes, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, asumió oficialmente la conducción del Partido Justicialista (PJ) bonaerense durante la primera reunión del Consejo Provincial, que tuvo lugar en la sede del partido en La Plata. En su discurso, Kicillof destacó la importancia de la unidad y la responsabilidad dentro del partido, afirmando que "hemos demostrado madurez" y enfatizando la necesidad de que todas las facciones trabajen juntas para revitalizar la estructura del justicialismo provincial.

El encuentro sirvió no solo para formalizar su liderazgo, sino también para abordar varios temas críticos que afectan a la provincia. Durante la reunión, se aprobó un comunicado que respalda el reclamo del gobierno provincial ante lo que consideran un desfinanciamiento por parte de la administración nacional. Según los datos presentados, la provincia aporta un 40% de los recursos nacionales, pero recibe solo un 7% de lo recaudado en el primer trimestre del año, lo que genera un claro descontento y preocupación por los recortes en programas clave como el Sistema Alimentario Escolar (SAE), el Plan Remediar, el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y los comedores comunitarios.

Además, el comunicado expresa un rechazo a la condena sufrida por la expresidenta Cristina Kirchner, a quien se considera víctima de una "proscripción", y menciona la situación del exministro Julio De Vido. En un llamado a la movilización, el documento convoca a todos los peronistas a participar de la marcha programada para el 30 de abril en Plaza de Mayo, que será organizada en conjunto con la Confederación General del Trabajo (CGT).

La llegada de Kicillof a la presidencia del PJ bonaerense se produce en un contexto de significativos cambios internos en el peronismo, caracterizados por tensiones y disputas sobre el liderazgo hacia el año 2027. El gobernador reemplaza a Máximo Kirchner en un acuerdo que ha reconfigurado la estructura del partido, aunque persisten divergencias entre los diferentes sectores que componen la fuerza política.

El nuevo esquema de autoridades en el PJ bonaerense, el más grande del país con más de un millón de afiliados, fue definido en esta reunión. La vicegobernadora Verónica Magario y el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, fueron designados como vicepresidentes, mientras que Mariano Cascallares, diputado provincial y actual intendente de Almirante Brown, asumió la Secretaría General. Por su parte, Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, quedó a cargo de la Junta Electoral del partido.

En un contacto breve con la prensa tras la reunión, Kicillof resaltó la importancia del consenso alcanzado: "Lo que hicimos hoy es ponernos de acuerdo en puntos comunes". Afirmó que todos los sectores apoyaron la declaración conjunta y que, a pesar de las divisiones que a menudo se intentan resaltar, existe un reconocimiento general sobre la necesidad de poner en funcionamiento el partido. Asimismo, subrayó el "espíritu de cooperación" que prevaleció durante el encuentro y que resultó en una declaración unificada.

Sobre el futuro electoral, Kicillof se mostró cauteloso, pero dejó en claro que el peronismo de la provincia de Buenos Aires es un actor fundamental en la oposición a nivel nacional. "Como presidente del partido, he instruido a los consejeros y secretarios a que cada vez que recorramos la provincia, lo hagamos con el firme propósito de unir al justicialismo y fortalecer nuestra presencia en la política nacional", concluyó.