El Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) ha reivindicado un ataque devastador que tuvo lugar en un tren de cercanías en Quetta, Pakistán, dejando un saldo trágico de al menos 30 fallecidos y más de un centenar de heridos. Este atentado, que se produjo el domingo pasado, ha sido descrito por el grupo separatista como una acción suicida dirigida a un convoy que transportaba personal de las fuerzas de seguridad. Jeeyand Baloch, portavoz del BLA, confirmó que la operación fue llevada a cabo por el Batallón Majeed, una de sus unidades más activas, en lo que calificaron como una acción altamente organizada.

La explosión ocurrió cerca del paso a nivel de Chaman Phatak, un área cercana a la capital de la provincia de Baluchistán, que se encuentra a unos 125 kilómetros de la frontera con Afganistán. Según información proporcionada por Hameed Ali Shah, oficial del centro de control policial de Quetta, el número de víctimas fatales asciende a 30, mientras que los heridos alcanzan la cifra de 102. Este acto de violencia no solo ha causado consternación en la región, sino que ha reavivado el debate sobre la seguridad y la estabilidad en una provincia históricamente convulsa.

Las autoridades han indicado que entre los muertos se encuentran miembros de las fuerzas de seguridad, lo que subraya la gravedad del ataque. Un funcionario, que prefirió mantener su identidad en el anonimato, reveló que un vehículo cargado de explosivos colisionó con uno de los vagones del tren, provocando una explosión devastadora. Este tren transportaba a soldados junto a sus familias, quienes se dirigían a pasar las vacaciones del Eid al Adha, lo que añade una capa de tragedia a la situación.

Este ataque se produce poco más de un año después de un incidente similar en el que militantes del BLA volaron una vía férrea y tomaron el control del tren Jaffar Express, que transportaba a más de 400 pasajeros en la misma región de Baluchistán. En aquella ocasión, el asedio finalizó tras un operativo de las fuerzas de seguridad, que resultó en la muerte de 33 atacantes y varias víctimas entre los pasajeros. Este tipo de acciones han sido parte de un patrón de violencia que ha marcado la historia reciente de la provincia, donde la insurgencia separatista ha encontrado un terreno fértil para sus actividades.

Baluchistán es la provincia más extensa de Pakistán, pero también una de las menos desarrolladas, lo que ha alimentado un conflicto de larga data. Los grupos separatistas, incluido el BLA, acusan al gobierno de Islamabad de explotar los abundantes recursos naturales de la región, que incluye gas y minerales, sin ofrecer beneficios tangibles a la población local. Esta situación ha creado un caldo de cultivo para el resentimiento y la radicalización, lo que ha contribuido a la persistencia de la violencia en la zona.

Las tensiones se ven agravadas por la acusación de Islamabad hacia el régimen talibán de Kabul, al que se le señala por permitir que grupos insurgentes, incluyendo a los separatistas baluchis, operen desde territorio afgano. A pesar de estas acusaciones, las autoridades afganas han negado cualquier conexión con los atentados en Pakistán. La situación en Baluchistán sigue siendo un desafío significativo para la seguridad nacional de Pakistán, donde la lucha entre el gobierno y los grupos separatistas continúa sin un desenlace a la vista, dejando a la población civil atrapada en medio de un conflicto que parece no tener fin.