Un avión de la Fuerza Aérea Argentina llevó a cabo este sábado un importante operativo humanitario al trasladar doce toneladas de carne de pollo a las ciudades bolivianas de La Paz y El Alto. Estas localidades se encuentran en una situación crítica debido a bloqueos de caminos que se han prolongado por más de once días, impulsados por sectores sociales que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La acción busca aliviar la escasez de alimentos en estas áreas afectadas por las protestas.

El transporte aéreo fue realizado por un avión Hércules, que despegó desde Santa Cruz, una de las principales regiones productivas de Argentina, y aterrizó en el aeropuerto internacional de El Alto a las 17:45 horas locales. Este esfuerzo humanitario se enmarca dentro de un contexto de creciente tensión política en Bolivia, donde las manifestaciones han generado un impacto significativo en la movilidad y el abastecimiento de productos básicos.

Gustavo Serrano, viceministro de Comercio y Logística Interna de Bolivia, explicó que la carne de pollo será distribuida a través de un convenio establecido entre proveedores y comerciantes locales, lo que permitirá que la asistencia llegue a quienes más la necesitan. Además, esta colaboración refuerza un "puente aéreo" que ya estaba en funcionamiento, operado por la Fuerza Aérea Boliviana, que ha estado enviando carne de res y oxígeno medicinal a la población afectada.

El embajador argentino en Bolivia, Marcelo Massoni, confirmó que el avión permanecerá en el país andino hasta el próximo viernes, y la continuidad del apoyo dependerá de la evaluación de las condiciones en el terreno. Massoni destacó que a partir de este domingo, se intensificará el puente aéreo para colaborar con las autoridades bolivianas durante toda la semana, lo que refleja un compromiso sólido por parte de Argentina para ayudar a su vecino en momentos de crisis.

Por su parte, el presidente boliviano, Rodrigo Paz, agradeció públicamente a su colega argentino, Javier Milei, por la asistencia brindada, calificándola como un "alivio vital" en un período de grave necesidad para las comunidades locales. Este gesto de solidaridad entre naciones se produce en un contexto en el que las tensiones sociales han llevado a la Central Obrera Boliviana y a la Federación de Campesinos de La Paz 'Tupac Katari' a organizar protestas que demandan la salida del mandatario, argumentando que no puede resolver los conflictos que enfrenta el país.

En respuesta a la situación de emergencia, las fuerzas de seguridad bolivianas realizaron una operación conjunta para despejar las principales rutas de acceso a La Paz, intentando establecer un "corredor humanitario" que permita el transporte de combustible y oxígeno medicinal. Sin embargo, esta intervención encontró resistencia en algunos sectores de la población, quienes respondieron con actos de violencia, utilizando piedras y explosivos en respuesta a los gases lacrimógenos lanzados por la policía y el ejército.

A pesar de los esfuerzos del gobierno para normalizar la situación, la jornada estuvo marcada por enfrentamientos que resaltan la polarización de la sociedad boliviana. La operación permitió, aunque de manera parcial, desbloquear la carretera que conecta La Paz con Oruro, pero el gobierno decidió retirar a las fuerzas de seguridad para evitar un aumento en la violencia que podría afectar a ambos bandos involucrados.