La morosidad en el sector empresarial ha tomado protagonismo en el análisis de la economía nacional. En los últimos meses, el deterioro en la capacidad de pago de las empresas ha dejado de ser un mero dato contable para convertirse en un indicador clave que sigue de cerca tanto analistas como entidades bancarias y autoridades del gobierno. Si bien una explicación superficial podría relacionar esta situación con la caída de las ventas, un análisis más profundo revela que esta relación no es tan directa como parece.
En el transcurso de 2025, el porcentaje de irregularidad crediticia en las empresas privadas se incrementó de un 2,6% a un 4,6%. Esta tendencia ha generado preocupación en el ámbito económico, ya que se esperaba que el crecimiento del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que registró un aumento del 2,2% entre el cuarto trimestre de 2024 y el mismo período de 2025, atenuara la morosidad. Sin embargo, este crecimiento general no parece ser suficiente para explicar el aumento en la irregularidad de los créditos, lo que sugiere que hay otros factores en juego que merecen ser analizados más a fondo.
Un punto a considerar es que la transformación del panorama económico podría estar afectando de manera desigual a los diferentes sectores. Algunos de los rubros más golpeados por esta transformación están experimentando contracciones significativas, lo cual podría estar dificultando su capacidad para cumplir con sus obligaciones financieras. Esta situación podría estar impulsando el aumento en la mora empresarial. Al observar los sectores que menos han crecido, se puede apreciar que, en promedio, estos son los que han registrado un mayor aumento en la irregularidad crediticia.
Sin embargo, es importante matizar esta interpretación. Un examen más detallado de los datos indica que de los diez sectores que han visto un incremento más notable en su irregularidad crediticia, solo tres han reportado una contracción económica. Esto sugiere que la relación entre actividad económica y morosidad, aunque existente, no es tan sólida como podría pensarse. Es evidente que la actividad económica influye en el comportamiento de la mora, pero no es el único factor determinante.
Cuando se considera el desempeño sectorial de manera más amplia, se revela que hay un componente significativo del aumento en la irregularidad crediticia que no está relacionado con la actividad económica. De hecho, se estima que la irregularidad en ciertos sectores habría aumentado 4,38 puntos porcentuales incluso si su nivel de actividad se hubiera mantenido constante. Esta cifra resulta alarmante, especialmente si se compara con periodos anteriores donde la penetración del crédito era notablemente menor, como lo fue entre el tercer trimestre de 2021 y el cuarto de 2023, antes de la llegada del nuevo gobierno.
En conclusión, la situación de la mora empresarial no puede ser atribuida únicamente a la caída de la actividad económica. Es fundamental considerar otros factores que podrían estar influyendo en este fenómeno, como cambios en las políticas de crédito, la situación específica de cada sector y las condiciones generales del mercado. A medida que los analistas profundicen en estos datos, será crucial entender que la realidad económica es multifacética y que las soluciones deben ser igualmente complejas para abordar efectivamente esta problemática que afecta a la salud del empresariado nacional.



