La reciente muerte del ayatolá Alí Jameneí ha provocado un fuerte descontento que se tradujo en marchas y protestas tanto en Irán como en diversas ciudades del mundo. En Pakistán, se registraron enfrentamientos violentos que resultaron en al menos nueve fallecidos y numerosos heridos, todos en el marco de un ataque contra el consulado estadounidense en Karachi. La situación se volvió tensa luego de que se conocieran los bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel en territorio iraní.

En Karachi, la mayor ciudad de Pakistán y capital de la provincia de Sindh, cientos de manifestantes intentaron asaltar el consulado de Estados Unidos, lo que llevó a una fuerte respuesta de las fuerzas de seguridad. Según autoridades locales, se reportaron al menos nueve muertes y alrededor de 25 heridos como resultado de los enfrentamientos. La cirujana policial Summaiya Syed Tariq indicó que la cifra de decesos aumentó tras el fallecimiento de tres personas en estado crítico.

Las manifestaciones, que en su mayoría fueron lideradas por chiítas, incluyeron actos de vandalismo como el lanzamiento de piedras y la quema de un puesto policial. Mientras tanto, las autoridades locales afirmaron que habían logrado controlar la situación, desestimando rumores sobre un incendio en el consulado. El nuevo consejo de liderazgo interino ya ha comenzado a asumir responsabilidades administrativas y de seguridad, reafirmando la dirección marcada por Jameneí, mientras se llaman a evitar la violencia en las protestas y se promueve un mensaje de unidad musulmana entre Irán y Pakistán.