Este sábado, las autoridades del Reino Unido continuaron con las operaciones de registro en la Royal Lodge de Windsor, donde residía el expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor. Estos operativos se iniciaron el jueves pasado tras su arresto por presunta vinculación con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

La Policía del Valle del Támesis ha señalado que los registros en la residencia continuarán al menos hasta el próximo lunes, con un constante movimiento de vehículos policiales en las cercanías de la propiedad, situada a pocos kilómetros del emblemático Castillo de Windsor, al oeste de Londres.

La detención del hermano del rey Carlos III ha generado un intenso debate en la opinión pública sobre su posible exclusión de la línea de sucesión. En este contexto, fuentes del Palacio de Buckingham han enfatizado que cualquier decisión al respecto corresponde exclusivamente al Parlamento. Además, una encuesta reciente revela que un 82% de los británicos está a favor de que Andrés sea removido de la línea de sucesión, con solo un 6% en contra.

Por otro lado, también se ha dado a conocer que la alcaldesa de Selwyn, en Canadá, ha comenzado a gestionar la eliminación del nombre del expríncipe de una isla en el río Otonabee, evidenciando el impacto que este escándalo tiene incluso más allá de las fronteras británicas. Para despojar a Andrés de su posición en la línea de sucesión, se requeriría no solo la aprobación legislativa, sino también consensos con otros territorios de la Commonwealth que reconocen la monarquía británica.

Andrés fue liberado el jueves después de más de once horas de interrogatorio en una comisaría de Aylsham. Las investigaciones apuntan a una supuesta mala conducta relacionada con su papel como enviado especial de comercio, donde se le acusa de haber proporcionado información sensible a Epstein, además de su posible implicación en un caso de trata de personas.