El Ministerio del Interior de Ecuador ha confirmado la localización de Maykel Paúl Curay Vaca, un niño de 12 años que formaba parte de un grupo de ocho menores que se dieron a la fuga de la Casa Hogar María Campi de Yoder, ubicada en Quito. Este hallazgo se produce en un contexto de creciente preocupación por la seguridad de los niños en situaciones vulnerables, y hasta el momento, seis de los ocho menores han sido encontrados, mientras que dos siguen desaparecidos.
La ubicación de Maykel Paúl tuvo lugar en Tulcán, una ciudad andina cercana a la frontera con Colombia. Según las autoridades, el menor se encuentra en buenas condiciones y ha sido reunido con sus familiares. Este desarrollo se da tras un intenso operativo de búsqueda que involucró la colaboración de la policía y organismos de protección infantil, quienes activaron la Alerta Emilia, un protocolo diseñado para localizar a niños y adolescentes que se encuentran en situaciones de riesgo.
El incidente se desencadenó la noche del sábado cuando la Fiscalía reportó la desaparición de los menores, quienes abandonaron voluntariamente el hogar de acogida. La coordinadora del centro denunció que los niños aprovecharon un momento en que el personal estaba ocupado con las tareas previas al desayuno para escapar del establecimiento. Este tipo de situaciones pone de manifiesto la necesidad de revisar las condiciones de seguridad en las casas de acogida y el bienestar de los menores que se encuentran bajo su protección.
La Casa Hogar María Campi de Yoder, que acoge a niños separados de sus familias, no está destinada a la privación de libertad, sino que opera como una medida de protección. Sin embargo, la fuga de estos menores ha suscitado un debate sobre las políticas actuales de protección infantil y la gestión de estos centros, así como la capacidad de las instituciones para garantizar la seguridad de los niños a su cargo.
Los cinco menores que fueron encontrados el domingo no han sido identificados públicamente, lo que genera incertidumbre sobre las circunstancias de su regreso y su estado emocional tras esta experiencia. La desaparición de los menores ha sido un llamado de atención sobre los desafíos que enfrentan las instituciones encargadas de la protección de la infancia en Ecuador, un país que ha visto un aumento en los casos de vulnerabilidad infantil.
En cuanto a los dos menores que aún permanecen desaparecidos, Darianyelis Valeria Rosales, de 12 años, y Luis Eduardo Torres Ojito, de 10, ambos de nacionalidad venezolana, las autoridades continúan su búsqueda y han solicitado la ayuda de la comunidad para cualquier información que pueda contribuir a su localización. Este caso pone de relieve la importancia de la colaboración entre el Estado y la sociedad civil en la protección de los derechos de los niños y adolescentes, especialmente en situaciones de riesgo.
A medida que avanza la búsqueda, queda claro que la situación de los menores en el sistema de protección infantil necesita ser revisada y fortalecida. La seguridad y el bienestar de estos niños son una prioridad que debe ser garantizada por las autoridades, y la sociedad debe estar alerta y participar activamente en la defensa de sus derechos.



