**Investigación sobre las misteriosas muertes y desapariciones de científicos en EE.UU.**

Los Ángeles, 21 de abril (Redacción Medios Digitales) – El FBI ha comenzado una investigación formal para determinar si existe alguna conexión entre la desaparición o muerte de once científicos y otros miembros del personal asociados a laboratorios de tecnología nuclear o espacial en Estados Unidos. Este tema ha captado la atención no solo del público en general, sino también de figuras de alto perfil, incluyendo al expresidente Donald Trump, quien ha expresado su preocupación sobre el asunto en declaraciones recientes.

El anuncio del FBI se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio que incluye la colaboración de varias agencias, como el Departamento de Energía y el Departamento de Defensa, así como de distintas fuerzas policiales a nivel local y estatal. La búsqueda de posibles conexiones entre estos casos ha generado un cúmulo de especulaciones en las redes sociales, aunque hasta el momento no se han encontrado evidencias concretas que vinculen a los casos de forma directa. Esta situación ha llevado incluso a que el tema llegue a los pasillos de la Casa Blanca, donde se ha señalado la seriedad del asunto.

Trump, en una reciente conferencia de prensa, comentó: "Es un asunto bastante serio... ojalá sea solo una coincidencia, o como quieran llamarlo". Estas palabras reflejan la inquietud que ha suscitado la ola de muertes y desapariciones, que ha dejado a muchos preguntándose sobre las circunstancias que rodean estos eventos. Tras las declaraciones, se anticipa que en los próximos días podrían surgir más detalles sobre la investigación.

Entre los casos que se investigan, hay cuatro que se relacionan directamente con el área de Los Ángeles. Uno de los científicos involucrados es Carl Grillmair, un astrofísico que trabajaba en el Centro de Procesamiento y Análisis de Infrarrojos (IPAC) de Caltech, quien falleció el pasado febrero a los 67 años. También están bajo investigación tres expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA: Michael David Hicks, quien falleció en 2023, Frank Maiwald, que murió en 2024, y Mónica Jacinto Reza, quien desapareció en junio del año pasado mientras realizaba senderismo.

Adicionalmente, el mayor general retirado William Neil McCasland, de 68 años y conocido por su trabajo en investigaciones aeroespaciales avanzadas en el Pentágono, también está en el foco de la investigación tras desaparecer a finales de febrero en su hogar en Albuquerque, Nuevo México. Su experiencia y logros en el ámbito militar y científico lo convierten en un personaje de relevancia dentro de este entramado que el FBI está intentando desentrañar.

Otro caso que ha llamado la atención es el del científico Jason Thomas, director de Novartis, quien desapareció en diciembre en Massachusetts y cuyo cuerpo fue encontrado tres meses después. Las autoridades concluyeron que su muerte no estaba vinculada a un crimen. Asimismo, el deceso de Amy Eskridge en junio de 2022, por una herida autoinfligida, ha sido objeto de atención pública, dado que la científica había denunciado en un podcast una supuesta "guerra psicológica" en su contra relacionada con su trabajo en el campo de la antigravedad.

Finalmente, la muerte del científico portugués Nuno Loureiro, quien fue asesinado en su hogar en Massachusetts, también está bajo investigación. Loureiro, director del Centro de Ciencia del Plasma y Fusión del MIT, fue víctima de un homicidio que, según las autoridades, está relacionado con un sospechoso implicado en un tiroteo masivo en la Universidad Brown. Este conjunto de eventos ha despertado un interés considerable y una creciente preocupación sobre la seguridad de los profesionales en campos de investigación de alta tecnología y su posible relación con situaciones adversas o conspiraciones.