{"title": "Causa Cuadernos: Revelaciones sobre testimonios falsos en el juicio de corrupción","body": "El juicio por la causa Cuadernos ha tomado un nuevo rumbo tras las recientes declaraciones de varios imputados que admitieron haber proporcionado testimonios falsos bajo presión para evadir la prisión. Guillermo Escolar, un geólogo y exlíder de una empresa de señalización y demarcación de rutas, se convirtió en el centro de atención al confesar que había mentido durante su declaración anterior. Escolar afirmó que su testimonio había sido forzado por la presión ejercida por el juzgado de Claudio Bonadío, denunciando que su declaración inicial fue un mecanismo de defensa para evitar ser encarcelado. Esta revelación se suma a las confesiones de otros imputados, como Daniel Pitón y Mario Rovella, quienes también aseguraron haber sido presionados para mentir.

Escolar, que fue parte de la firma Cleanosol Argentina S.A., negó tener conocimiento de un sistema de corrupción que involucrara a su empresa. Describió su declaración anterior como un “invento” diseñado para satisfacer las expectativas de los jueces y así evitar la detención. “Dijimos lo que querían escuchar para no ir a la cárcel”, explicó, agregando que las circunstancias vividas en el tribunal fueron extremadamente graves y angustiantes para todos los involucrados.

En su declaración, Escolar ofreció un análisis detallado sobre el contexto en el que se produjeron las coacciones. Habló de las relaciones comerciales de su entonces jefe, Oscar Sansiseña, con el financista Ernesto Clarens, y de cómo otros imputados, como Hugo Dragonetti y Norberto Ardisone, también fueron sometidos a presiones para que declararan en línea con las versiones que la justicia intentaba imponer. Escolar narró un episodio en el que Dragonetti fue arrestado y luego liberado tras proporcionar una declaración que coincidía con lo que el tribunal deseaba oír, lo que evidencia un patrón preocupante en el manejo de las declaraciones testimoniales.

El testimonio de Escolar reveló un método de intimidación que, según él, fue común en las audiencias. Relató un momento en el que su abogado y otro defensor estaban esperando el inicio de una declaración de Dragonetti. Después de dos horas de espera, el imputado fue traído esposado y con un casco, lo que fue interpretado como una clara señal de que la situación era grave y que los demás imputados debían cooperar si no querían sufrir un destino similar. Este tipo de tácticas, según Escolar, llevaron a muchos a declarar falsamente por miedo a represalias.

A pesar de que no existían pruebas en su contra ni contra Sansiseña, Escolar y su socio se vieron obligados a aceptar cargos que los llevaron a ser acusados de asociación ilícita por supuestos pagos de sobornos, lo que resultó en un embargo de 26 millones de dólares sobre sus bienes. Sin embargo, en una instancia superior, la Cámara de Apelaciones decidió retirar la acusación de asociación ilícita y reducir el embargo, lo que ha abierto la puerta a un posible cambio en la situación legal de los involucrados.

Posteriormente a haber declarado falsamente, Escolar y Sansiseña se sintieron obligados a rectificar su posición. Decidieron acudir a un escribano para dejar constancia de la verdad de lo sucedido, algo que consideraron esencial para su defensa. Escolar procedió a leer el documento que habían preparado, donde se detallaba la realidad de las coacciones y las presiones que habían enfrentado, buscando así limpiar sus nombres y exponer las irregularidades de las que fueron objeto durante las indagatorias.", "metaDescription": "Imputados en la causa Cuadernos revelan haber mentido bajo presión. Conflictos legales y denuncias de coacción marcan el juicio."}