Las autoridades ecuatorianas, en colaboración con Estados Unidos, han llevado a cabo un operativo significativo en alta mar que resultó en la incautación de casi 2,9 toneladas de drogas, así como en la detención de al menos once sospechosos. Este esfuerzo conjunto involucró a las Fuerzas Armadas de Ecuador, la Policía Nacional, la Guardia Costera de Estados Unidos y la Administración de Control de Drogas (DEA), marcando un avance importante en la lucha contra el narcotráfico que afecta a la región.
La primera de las intervenciones se efectuó en aguas internacionales, a una distancia de 263 millas náuticas (aproximadamente 487 kilómetros) al sureste de las islas Galápagos. En esta acción, las fuerzas de seguridad incautaron cerca de 1,9 toneladas de sustancias ilegales y arrestaron a dos ciudadanos ecuatorianos. Este hallazgo subraya la creciente preocupación sobre el uso de estas islas como punto estratégico para el tráfico de drogas, dado su aislamiento geográfico y la dificultad de vigilancia.
Posteriormente, una segunda operación tuvo lugar en la zona económica exclusiva, a 154 millas náuticas (unos 285 kilómetros) al oeste de Santa Elena. Durante esta intervención, las autoridades lograron decomisar 56 kilogramos de droga y arrestar a tres ecuatorianos más. Estas acciones reflejan una respuesta contundente ante el aumento de actividades ilícitas en el mar ecuatoriano, que ha sido tradicionalmente un corredor para el narcotráfico en el Océano Pacífico.
En una tercera operación, la Policía Nacional y la DEA interceptaron tres embarcaciones a 180 millas náuticas (333 kilómetros) de la ciudad de Manta, donde encontraron aproximadamente una tonelada de droga oculta en dobles fondos. Este operativo concluyó con la detención de seis individuos, lo que enfatiza la diversidad de métodos utilizados por los narcotraficantes para evadir a las autoridades. La suma total del valor de las drogas incautadas en estas operaciones se estima en unos 50 millones de dólares en el mercado estadounidense y cerca de 70 millones en Europa, lo que representa un duro golpe económico para las organizaciones delictivas.
Las autoridades ecuatorianas han declarado que estas operaciones, realizadas en menos de veinticuatro horas, son un "duro golpe a las economías del narcotráfico" y reafirmaron su compromiso de que el mar ecuatoriano no será un refugio para las mafias. Este operativo se inscribe en un contexto más amplio de creciente violencia y criminalidad en el país, donde han aumentado las disputas entre bandas por el control de rutas y territorios.
Además, en el marco de la sexta jornada de un toque de queda nocturno, las fuerzas de seguridad de Ecuador arrestaron a 118 personas en cuatro provincias afectadas por altos niveles de violencia. Estas provincias, Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, han sido identificadas como zonas críticas donde la violencia ha escalado dramáticamente. Desde el inicio de esta medida, se han registrado 743 detenciones y se han destruido seis "objetivos militares narcoterrorismo", en un esfuerzo por restablecer el orden en áreas particularmente afectadas.
El presidente Daniel Noboa ha declarado una "nueva fase" en la guerra contra el crimen organizado, formalizando un enfoque más agresivo y coordinado frente a la creciente inseguridad que ha colocado a Ecuador con una de las tasas de homicidio más elevadas de América Latina. La implementación de este toque de queda, que se cumple entre las 23:00 y las 05:00 horas, busca contener la ola de violencia y desarticular las redes de criminales que operan en el país. En el último año, la violencia ha aumentado considerablemente, con un alarmante total de 9.235 asesinatos en 2025, lo que evidencia la urgente necesidad de medidas más efectivas en el combate a estas organizaciones.



