En los últimos días, las provincias de Río Negro y Córdoba han vuelto a ser foco de atención debido a la detección de nuevos casos de influenza aviar. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha confirmado la aparición de un nuevo brote en la localidad de Cervantes, sumándose a otro hallazgo en un establecimiento de aves de traspatio en Los Zorros, Córdoba. La situación se torna crítica, ya que ambos casos representan el segundo brote en predios familiares en estas regiones, lo que ha llevado a las autoridades a intensificar las medidas de control sanitario.

El SENASA ha informado que estas detecciones se produjeron tras la implementación de operativos epidemiológicos en las áreas afectadas. La rápida respuesta de las autoridades es fundamental para contener la propagación del virus, dado que la influenza aviar puede tener consecuencias devastadoras no solo para la salud avícola, sino también para la economía local y nacional. Ante esta situación, se han establecido zonas de prevención alrededor de los focos de infección, con el objetivo de realizar un seguimiento exhaustivo de los predios cercanos y detectar posibles nuevos contagios.

La bioseguridad se ha convertido en una prioridad para el SENASA, que ha instado a los productores avícolas de todo el país a reforzar las medidas preventivas en sus establecimientos. Entre las recomendaciones emitidas se encuentra la necesidad de notificar de inmediato cualquier signo de enfermedad en las aves, como alta mortalidad o síntomas nerviosos, digestivos o respiratorios. La detección temprana de estos síntomas es crucial para evitar la propagación del virus y proteger la salud de las aves.

Además, las autoridades han subrayado la importancia de mantener a las aves domésticas en espacios cerrados y de evitar el contacto con aves silvestres o de corral que puedan estar enfermas. El uso de ropa exclusiva y la desinfección de herramientas y superficies también son medidas fundamentales para reducir el riesgo de contagio en los establecimientos avícolas. La combinación de estas acciones puede ayudar a frenar la expansión del virus y proteger la industria avícola del país.

En cuanto a la seguridad alimentaria, el SENASA ha hecho un llamado a la población para que consuma únicamente carne de ave y huevos que hayan sido debidamente cocidos, así como leche pasteurizada. Estas precauciones son esenciales para prevenir riesgos sanitarios asociados con el consumo de productos avícolas que podrían estar contaminados. La concienciación y la educación sobre prácticas seguras son fundamentales para la salud pública en este contexto.

Cabe destacar que el brote del virus de influenza aviar H5 de alta patogenicidad fue confirmado inicialmente el 13 de marzo en Cervantes, lo que obligó a SENASA a poner en marcha un protocolo sanitario para contener el avance de la enfermedad. Esta situación ha generado inquietud en el sector avícola argentino, que enfrenta la posibilidad de un desabastecimiento de huevos debido a la falta de un plan de vacunación oficial. La Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA) ha expresado su preocupación, advirtiendo que miles de productores podrían verse en serios problemas económicos si la situación no se controla a tiempo.

La pérdida del estatus de país libre de influenza aviar otorgado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) es un golpe significativo para Argentina, que ya ha experimentado esta situación en tres ocasiones. Con la presión creciente sobre el sector avícola y el temor a un colapso en la producción, es crucial que tanto las autoridades como los productores trabajen en conjunto para implementar medidas efectivas que aseguren la salud aviar y la seguridad alimentaria en el país.