Enrique Marcelo Paz, un hombre de 48 años, fue arrestado recientemente tras estar prófugo por más de una década. Paz había sido acusado de asesinar a su vecino, Miguel César Molina, en mayo de 2015, después de una discusión acalorada con su pareja. Desde aquel incidente, el acusado había desaparecido de las calles de Villa Tranquila, en Dock Sud, y se mantenía elucubrando sobre su paradero.

La captura de Paz se produjo cuando un familiar de la víctima lo reconoció en el barrio, lo que llevó a la fiscalía a reactivar la búsqueda. A pesar del tiempo transcurrido, la causa nunca se cerró y las pruebas que lo vinculaban con el homicidio se acumularon en el expediente. El crimen ocurrió en una esquina frente al Club Social y Deportivo Levalle, donde Paz, tras una breve interacción con Molina, le disparó en el abdomen. La víctima no sobrevivió a la herida y falleció poco después en el hospital Pedro Fiorito de Avellaneda.

Paz había estado huido desde el momento del crimen y, durante esos años, no presentó actividad laboral formal ni acumuló deudas a su nombre. Sin embargo, se registró que recibió dos planes sociales. Finalmente, la DDI de Avellaneda-Lanús logró identificar su ubicación actual y llevó a cabo un operativo que culminó en su detención sin resistencia. Este caso resalta los desafíos que enfrenta la justicia para dar con prófugos, incluso años después de cometer un delito.