Un individuo que buscaba conectar su aspiradora robot a un control de PlayStation destapó una grave vulnerabilidad de seguridad que expuso los hogares de miles de usuarios en todo el mundo.

Sammy Azdoufal, el responsable de este hallazgo, recibió una recompensa de 30.000 dólares por parte de DJI, la compañía fabricante de los robots aspiradores Romo, tras descubrir que era posible acceder y controlar remotamente cerca de 7.000 dispositivos globalmente.

Azdoufal no tenía la intención de vulnerar la seguridad de los aparatos. Su objetivo era simplemente manejar su nueva aspiradora DJI Romo con un mando de PS5, una idea que le pareció entretenida. Para ello, desarrolló una aplicación casera, pero al conectarla a los servidores de DJI, se dio cuenta de que no solo su robot respondía, sino que miles de aspiradoras comenzaron a reconocerlo como su propietario legítimo, brindándole acceso total a cámaras, datos de mapeo y actividades realizadas por los dispositivos en las casas de otros usuarios.