A un mes del colapso ocurrido en el Complejo PROCREAR de Parque Patricios, la situación sigue generando preocupación entre los residentes y sus familias. El 3 de marzo, un desprendimiento de losa en el estacionamiento del complejo provocó no solo la evacuación de alrededor de 300 familias, sino también la destrucción de vehículos y la creación de un ambiente de inseguridad estructural en el edificio. A pesar de que las autoridades han dado el visto bueno para el retorno de algunos vecinos, las quejas sobre fallas en la infraestructura no cesan, intensificando el clima de desconfianza entre los afectados.
Desde aquel fatídico día, se han realizado diversas inspecciones en el complejo para evaluar los daños y garantizar la seguridad de los residentes. El Gobierno de la Ciudad, en colaboración con especialistas y la empresa COSUD, responsable del desarrollo del proyecto, ha trabajado en conjunto para intentar normalizar la situación. Sin embargo, la percepción entre los vecinos es que no se han tomado las medidas adecuadas para asegurar un retorno seguro a sus hogares.
El 18 de marzo, las autoridades locales decidieron levantar la clausura que impedía el acceso al edificio, argumentando que ya no había riesgo de colapso. No obstante, a partir de ese momento, las denuncias sobre nuevas fallas estructurales comenzaron a acumularse, lo que ha dejado a muchos en un estado de constante alerta. Muchos de los evacuados expresan su preocupación por la falta de garantías sobre la seguridad del lugar y cuestionan la decisión de permitir su regreso.
Recientemente, se han registrado incidentes que han incrementado la tensión entre los vecinos. Uno de los episodios más alarmantes ocurrió cuando una residente notificó que una de sus ventanas había sufrido un desplazamiento inusual, lo que resultó en la rotura de los vidrios de su vivienda. Otro hecho notable fue el fallo en un ascensor, que provocó un estruendo que generó pánico entre los habitantes. Este tipo de situaciones ha llevado a la intervención del Cuerpo de Bomberos, que debió desactivar el ascensor por motivos de seguridad.
Uno de los abogados que representa a los damnificados expresó su indignación al señalar que, a pesar de que el Gobierno de la Ciudad considera que el edificio es habitable, las condiciones en las que viven los residentes son precarias. La seguridad de los ascensores, que deberían ser un servicio básico, se ha convertido en un tema crítico. “¿Qué sucedería si alguien quedara atrapado en un ascensor que no funciona correctamente?”, cuestionó el letrado, poniendo de manifiesto la gravedad de la situación.
En respuesta a las inquietudes de los vecinos, la empresa COSUD emitió un comunicado donde asegura que, tras un mes del incidente, el edificio presenta una estabilidad estructural y que no existen impedimentos para su habitabilidad. Sin embargo, este mensaje contrasta con la realidad que viven los residentes, quienes argumentan que la falta de servicios esenciales y la presencia de fallas peligrosas en los ascensores son motivos suficientes para mantener la alarma sobre la seguridad del complejo.
En este contexto, la incertidumbre persiste entre los vecinos de Parque Patricios, quienes demandan mayor atención y soluciones efectivas por parte de las autoridades y la empresa constructora. La situación plantea un dilema sobre la responsabilidad en la seguridad de los edificios y la necesidad de garantizar condiciones de vida adecuadas para todos los habitantes del complejo. Los próximos días serán cruciales para determinar si se tomarán acciones concretas que aseguren el bienestar de quienes han retornado a sus hogares o si se requerirá una respuesta más contundente ante la falta de garantías.



