En un intento por combatir el creciente problema del narcotráfico en Bruselas, Bélgica ha decidido desplegar casi 50 militares en las estaciones de tren y metro de la capital. Esta medida, que entrará en vigor a partir de este viernes, busca brindar apoyo a la policía federal en la lucha contra las actividades ilícitas que han incrementado en los últimos años. La decisión se produce en un contexto donde la violencia asociada al narcotráfico está en aumento, lo que ha generado una creciente preocupación entre las autoridades y la población.
La policía ferroviaria de Bruselas, encargada de la seguridad en los sistemas de transporte público, contará con la colaboración de 45 soldados del Ejército que estarán destinados a las zonas más críticas de la ciudad. Entre estos puntos, destaca la Estación de Bruselas-Sur, un lugar que ha sido identificado como un foco de actividad delictiva. Este despliegue militar se suma a otras iniciativas recientes que han buscado reforzar la seguridad en la ciudad, en particular tras el ataque a una sinagoga en Lieja que llevó al envío de 200 soldados a fortalecer la protección de lugares frecuentados por la comunidad judía.
Las estadísticas sobre narcotráfico en Bruselas son alarmantes. En 2025, el Tribunal de Primera Instancia de la ciudad reportó la apertura de 1.015 casos relacionados con estupefacientes, una cifra que representa un aumento significativo en comparación con los 598 casos registrados en 2020. Esta tendencia sugiere que el narcotráfico se ha convertido en un problema creciente que afecta no solo a la seguridad pública, sino también a la calidad de vida de los ciudadanos. De acuerdo con pronósticos de la corte local, se anticipa que este número podría seguir en aumento en los próximos años, lo que resalta la necesidad urgente de una respuesta efectiva por parte de las autoridades.
La violencia relacionada con el narcotráfico ha alcanzado niveles preocupantes, con una serie de tiroteos en la ciudad que han dejado a la población en estado de alerta. El verano pasado, se registraron más de 20 tiroteos, y solo hasta mediados de agosto de 2025 se documentaron 57 incidentes de este tipo. El fiscal general belga, Julien Moinil, ha señalado que estos hechos están estrechamente vinculados a las actividades del narcotráfico, y ha pedido un aumento en los recursos destinados a la policía y el sistema judicial para hacer frente a esta problemática.
Sin embargo, el despliegue militar no ha estado exento de críticas. Los trabajadores del sector de Defensa en Bélgica han expresado su preocupación por la falta de un marco legal claro que regule las operaciones de los soldados en la vía pública. La ausencia de un marco jurídico adecuado plantea interrogantes sobre la responsabilidad legal en caso de que un militar se vea involucrado en un incidente violento. Esta incertidumbre podría complicar aún más una situación ya de por sí delicada.
Mientras tanto, los soldados que se suman a este operativo no solo estarán a cargo de la protección de edificios, sino que también llevarán a cabo controles sobre personas que muestren comportamientos sospechosos. La estrategia de aumentar la presencia militar en áreas clave busca disuadir a los delincuentes y brindar tranquilidad a los ciudadanos. Sin embargo, la efectividad de estas medidas y su impacto en la reducción de la criminalidad en Bruselas aún están por verse en un contexto donde la violencia y el narcotráfico siguen en aumento.



