Este 2023 marca el vigésimo cuarto aniversario de la desaparición de María de los Ángeles “Marita” Verón, un suceso que tuvo lugar en 2002 en la provincia de Tucumán. A pesar del paso del tiempo, el caso permanece sin resolver, lo que ha llevado a su madre, Susana Trimarco, a mantener viva la búsqueda de su hija y a reclamar justicia. La figura de Marita se ha convertido en un símbolo en la lucha contra la trata de personas en Argentina, inspirando un movimiento que busca visibilizar esta problemática social, que afecta a miles de personas en el país.
La última vez que se vio a Marita, tenía 23 años y se dirigía a una consulta médica. Desde aquel día, su familia no volvió a tener noticias de ella. Este hecho, que podría haber sido considerado un simple caso de desaparición, fue el detonante para desmantelar redes de explotación sexual que operaban en el país. La investigación que se inició tras su desaparición reveló un entramado complejo de trata de personas, lo que llevó a un juicio que culminó en 2014 con severas condenas para varios de los implicados. Diez personas fueron sentenciadas a penas que oscilan entre 10 y 22 años de prisión por su participación en la retención y ocultamiento de Marita con fines de prostitución.
No obstante, las condenas no se hicieron efectivas de inmediato, ya que se iniciaron un largo proceso de apelaciones y recursos judiciales que dilataron el cumplimiento de las penas hasta 2017. Esta situación no solo evidenció las deficiencias del sistema judicial, sino que también generó un clamor social por una justicia más rápida y efectiva en casos de trata y desapariciones. A pesar de las condenas, la familia de Marita aún no ha encontrado respuestas concretas sobre su paradero, lo que añade un doloroso capítulo a esta historia ya de por sí trágica.
En medio de este contexto, Susana Trimarco ha sido una figura clave en la lucha contra la trata de personas. Después de la desaparición de su hija, fundó la Fundación María de los Ángeles, dedicada a asistir a las víctimas de trata y promover la creación de leyes que fortalezcan la protección de las personas en riesgo. Su trabajo ha sido fundamental en la sensibilización de la sociedad sobre esta problemática, logrando avances significativos en la legislación local y en la atención a las víctimas. Sin embargo, la incertidumbre sobre el destino de Marita sigue siendo un doloroso recordatorio de que la lucha está lejos de concluir.
En los últimos años, la búsqueda de Marita ha tomado giros inesperados. Se ha informado de avistamientos de una mujer con características similares en Paraguay, lo que generó nuevas esperanzas para Trimarco. Sin embargo, la ilusión se desvaneció cuando se confirmó que la mujer avistada había fallecido en la ciudad de Capiatá y los estudios de ADN descartaron su posible relación con Marita. Trimarco compartió su angustia al recibir noticias de esta potencial pista: "Estaría en una situación horrorosa", expresó, refiriéndose a las condiciones de vida de la mujer en estado de abandono. La imagen que se le mostró, aunque nunca publicada por su crudeza, describía una situación desgarradora que caló hondo en su corazón de madre.
La historia de Marita Verón no solo es un relato de desaparición, sino también un reflejo de la lucha contra un fenómeno que sigue vigente. A pesar de las condenas y los avances legislativos, la trata de personas continúa siendo un desafío alarmante en Argentina y en muchas partes del mundo. La figura de Susana Trimarco, con su incansable búsqueda de justicia y su compromiso con las víctimas, representa un faro de esperanza en medio de la oscuridad. Su historia resuena no solo en Tucumán, sino en todo el país, recordándonos la importancia de no bajar los brazos ante la injusticia y de seguir luchando por un futuro donde ninguna madre tenga que pasar por lo que ella ha vivido.



