En una conferencia de prensa llevada a cabo en Kiev, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, calificó de "chantaje" cualquier intento de vincular la asistencia financiera europea a la reparación del oleoducto Druzhba. Según lo informado, Zelenski subrayó que condiciones de este tipo serían vistas por su gobierno como una forma de presión política en el contexto de la invasión rusa, y cuestionó las intenciones de algunas decisiones adoptadas por potencias occidentales en relación al petróleo ruso y el suministro energético del continente.
El paquete de ayuda que se encuentra en discusión asciende a 90.000 millones de euros. En este sentido, Zelenski expresó que no aceptaría la imposición de la restauración del oleoducto como requisito para liberar estos fondos. En sus declaraciones, destacó: "Quiero que sepan que me opongo a la restauración de los suministros de petróleo ruso". Aclaró que no está bloqueando nada, pero que no puede permitir que se impongan condiciones que afecten la entrega de armas a Ucrania, enfatizando que eso es, en su opinión, un acto de chantaje.
Este pronunciamiento se da en un contexto complicado tras el reciente ataque de drones rusos al oleoducto Druzhba, una de las principales rutas de transporte de petróleo ruso hacia Europa Occidental, lo que llevó a la interrupción del flujo de crudo hacia Eslovaquia y Hungría. Además, la situación se agrava por los anuncios de Estados Unidos sobre una posible flexibilización de las sanciones al petróleo ruso, lo que contradice la postura de Ucrania de cortar los suministros energéticos desde Rusia para debilitar a Moscú. Sin embargo, países como Hungría y Eslovaquia han expresado su preocupación por la seguridad energética que podría verse comprometida si se suspenden los flujos de petróleo.
La Comisión Europea ha solicitado acceso a las instalaciones afectadas para llevar a cabo una misión de investigación que evalúe la magnitud del daño y las necesidades técnicas para la restauración del servicio. Representantes de todos los estados miembros de la Unión Europea, incluidos Hungría y Eslovaquia, han participado en reuniones con la empresa estatal energética de Ucrania para abordar la situación.



