José Manuel Villarejo, excomisario de la Policía Nacional, expresó su descontento durante la última jornada del juicio que investiga el presunto enriquecimiento ilícito de la familia Pujol. En su intervención, Villarejo afirmó sentirse presionado por el tribunal, argumentando que debía enfrentar otras causas judiciales pendientes en la Audiencia Nacional y, por ello, se negaba a testificar sobre los temas relacionados con la familia Pujol.
Durante esta sesión crucial, Villarejo solicitó no declarar, aduciendo que su situación legal lo obligaba a acogerse a su derecho a no responder. El presidente del tribunal, Ricardo de Prada, le recordó que tenía la obligación de informar si iba a ejercer este derecho por incompatibilidad procesal. A pesar de sus insistencias, el magistrado reiteró que debía decir la verdad y que el delito de falso testimonio abarca tanto la mentira como la omisión de información relevante.
El abogado de Jordi Pujol, Cristóbal Martell, inició el interrogatorio señalando la relación de Villarejo con Eugenio Pino, quien también compareció ante el tribunal. Villarejo, al ser consultado sobre su vinculación con la Dirección Adjunta Operativa, afirmó que su relación era meramente formal. Además, se abordaron posibles investigaciones sobre datos bancarios de la familia Pujol en Andorra, a lo que Villarejo respondió que no podía brindar información debido a su propia situación judicial en el Principado. A lo largo de su testimonio, continuó negándose a responder preguntas sobre su conexión con el Banco Privado de Andorra.



