Desde este martes, Estados Unidos comienza a aplicar un arancel del 10% sobre diversas importaciones, en una medida impulsada por el presidente Donald Trump. Esta decisión se produce tras un fallo adverso de la Corte Suprema, que había anulado sus políticas arancelarias basadas en poderes de emergencia.
El anuncio fue realizado el pasado viernes desde el Despacho Oval, donde Trump firmó una orden ejecutiva estableciendo este nuevo arancel, conocido como Sección 122. Este arancel comenzará a regir el 24 de febrero y se mantendrá durante un período inicial de 150 días, aunque se contemplan excepciones para ciertos sectores, como la industria farmacéutica y los bienes que ingresen al país en el marco del acuerdo con México y Canadá.
La Casa Blanca ha justificado la implementación de estos derechos aduaneros como una medida para reducir los déficits en la balanza de pagos. Sin embargo, la controversia persiste luego de que Trump criticara a la Corte Suprema, sugiriendo que algunos magistrados podrían estar bajo la influencia de intereses externos. A pesar del revés judicial, el mandatario asegura que buscará alternativas legales para mantener su agenda arancelaria, advirtiendo que las naciones que desafíen esta decisión enfrentarán consecuencias más severas.
Asimismo, crece la preocupación entre empresas estadounidenses y estados gobernados por demócratas, quienes están considerando acciones legales para reclamar indemnizaciones por la recaudación de hasta 170 mil millones de dólares en aranceles. Aunque los nuevos aranceles no afectarán la mayoría de los productos provenientes de Canadá y México, sí podrían aplicarse sobre artículos específicos como automóviles y acero, en función de lo que dictaminó la Corte Suprema.
Por otro lado, el gobierno de EEUU se encuentra en negociaciones desde el 2025 para establecer nuevos tratados comerciales con naciones como Corea del Sur e India, mientras que este año se prevén conversaciones para revisar el Tratado de Libre Comercio T-MEC con Canadá y México.



