Las Personas Altamente Sensibles (PAS) experimentan la vida de manera más intensa y profunda, lo que les permite captar detalles sutiles y demostrar una gran empatía. Sin embargo, esta sensibilidad también puede llevarlas a sentirse abrumadas tanto física como emocionalmente ante un exceso de estímulos. Este fenómeno ocurre porque su sistema nervioso procesa una mayor cantidad de información sensorial de manera simultánea. Lejos de ser un diagnóstico médico, esta característica es un rasgo de la personalidad que afecta a aproximadamente el 20% de la población.

La doctora Elaine Aron identificó esta particularidad en los años 90, denominándola Sensibilidad al Procesamiento Sensorial. Sus investigaciones revelaron que la sobrecarga de estímulos puede ocasionar estrés crónico en las PAS. Por ello, la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España (APASE) resalta la importancia del autocuidado diario para mantener en equilibrio su sistema neurosensorial y evitar el desgaste emocional.

Vivir en entornos muy concurridos o mantener trabajos exigentes puede resultar perjudicial para quienes poseen este rasgo, a menos que implementen prácticas de autocuidado. Guada, una joven ingeniera de Buenos Aires, se dio cuenta de su sensibilidad tras ver un video que describía las experiencias de las PAS durante los viajes. Este descubrimiento le permitió entender mejor su vida y adaptar sus elecciones diarias. Viajar se convierte así en una herramienta clave para desconectarse de la saturación y reequilibrar sus emociones, ya que los nuevos entornos ofrecen una oportunidad para redescubrirse y encontrar inspiración.