La ciudad de Tel Aviv, en Israel, ha incrementado sus medidas de seguridad ante la reciente escalada de ataques y amenazas que provienen de Irán. Los residentes han tenido que adaptarse a una nueva normalidad, marcada por alarmas frecuentes y la necesidad de refugiarse en espacios seguros ante la inminente posibilidad de misiles.
Mariana Bravo, una mexicana que reside en la capital israelí, ha compartido su experiencia sobre cómo ha cambiado la vida cotidiana en la ciudad. La constante presencia de sirenas y la urgencia de buscar refugio han transformado la dinámica entre los vecinos, quienes ahora muestran una mayor solidaridad. Bravo explica que cada edificio cuenta con un mamad, un refugio en hebreo, al que deben dirigirse en cuestión de uno o dos minutos tras el sonido de la alarma. "Cada vez que suena, sabemos que debemos resguardarnos rápidamente", cuenta.
En comparación con un conflicto anterior en junio de 2025, Bravo señala que la situación actual se siente más intensa. Aunque los ataques son más frecuentes, su magnitud es menor. "Irán no tiene la capacidad de lanzar tantos misiles a la vez como antes. Actualmente, envían uno o dos, y son interceptados", detalla. A pesar del miedo latente, la mayoría de los habitantes se muestra tranquila y se preparan para celebrar Purim, una festividad que simboliza la liberación del pueblo de Israel. La vida en Tel Aviv, a pesar de los desafíos, sigue adelante con un fuerte sentido de comunidad y apoyo mutuo entre los vecinos.



