El comercio de petróleo se encuentra en un escenario de alta tensión tras la reciente ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Este conflicto ha llevado a que la nación persa, bajo el régimen de los ayatolás, considere la posibilidad de cerrar el Estrecho de Ormuz, una vía crucial para el tránsito de crudo a nivel mundial.
La agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (OMC) ha reportado que numerosos buques en el Golfo Pérsico han recibido advertencias sobre el cierre del Estrecho de Ormuz. Aunque Irán no confirmó de inmediato esta medida, posteriormente hizo un anuncio sobre la restricción de la navegación en la zona. Un funcionario de la misión naval de la Unión Europea, Aspides, informó que varios barcos en la región recibieron comunicaciones de la Guardia Revolucionaria iraní, indicando que "ningún barco puede transitar por el Estrecho de Ormuz".
Por su parte, la Armada británica desestimó la legalidad de las órdenes emitidas por Irán y recomendó a los barcos proceder con cautela. A su vez, la Armada de Estados Unidos alertó sobre la peligrosidad de navegar en áreas como el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el Mar Arábigo, advirtiendo que no podría garantizar la seguridad del tráfico marítimo. En este contexto, el Departamento de Transporte estadounidense instó a los buques comerciales a evitar el Golfo Pérsico y a mantener una distancia considerable de cualquier embarcación militar americana para prevenir confusiones que pudieran derivar en incidentes.
Además, la creciente tensión ha llevado a varias aerolíneas a suspender sus vuelos hacia Medio Oriente, debido a restricciones en el espacio aéreo de varios países de la región. Compañías como Air France, Lufthansa, Turkish Airlines, SWISS y Air India han anunciado la cancelación de sus servicios en respuesta a este conflicto.



