Javier, un escritor radicado en Teulada, Alicante, ha decidido tomar acción legal contra su Ayuntamiento debido al uso constante de sopladoras de hojas en su urbanización. Este vecino, quien describe el sonido de estas máquinas como "un ruido muy desagradable y una condena de por vida", ha demandado al gobierno local, argumentando que no se están respetando las normativas acústicas establecidas para proteger a los ciudadanos.
La controversia comenzó hace cuatro años, cuando la comunidad de propietarios contrató una empresa de jardinería que introdujo el uso de sopladores a motor. Javier expresa su frustración, afirmando que el ruido generado por estos dispositivos alcanza los 65 decibelios, convirtiendo su hogar en un entorno similar a una obra en construcción de manera permanente. A pesar de sus intentos de dialogar con la comunidad para encontrar una solución menos ruidosa, no recibió respuesta, lo que lo llevó a iniciar acciones legales en busca de un cambio.
Luego de presentar una demanda civil, la comunidad accedió a sustituir las máquinas por modelos eléctricos menos ruidosos. Sin embargo, en enero de 2025, Javier solicitó al Ayuntamiento que tomara medidas para prevenir molestias a otros vecinos, pero no obtuvo respuesta. Ante la falta de acción, decidió elevar el caso a la justicia, presentando un contencioso administrativo que ahora está en manos del juzgado de Alicante. Este caso se suma a otros precedentes donde Ayuntamientos han sido condenados por no controlar el ruido generado por maquinaria, lo que podría sentar un precedente importante para Javier y otros afectados.



