En el juicio que se lleva a cabo en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva, se presentó un testimonio crucial a través de un video, dado que el testigo, con discapacidad auditiva, no pudo asistir en persona. Durante su declaración, el testigo apuntó directamente a uno de los principales acusados como el responsable de la puñalada que le costó la vida a un hombre de 48 años en el barrio de El Torrejón en 2020. Este caso, que está siendo evaluado por un jurado popular, investiga las circunstancias de una riña que culminó en la tragedia, donde once individuos están acusados de ser cómplices del crimen.
Según los informes policiales, un testigo protegido también corroboró que la víctima llevaba un cuchillo de gran tamaño antes de que se desencadenara el altercado, además de haber sido visto acercándose a la casa del padre del principal acusado. En el juicio, varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía confirmaron esta información y detallaron que el informe forense identificó una herida punzante en la zona lumbar derecha como causa de muerte, la cual había afectado a varios órganos. Asimismo, se encontraron múltiples contusiones y cortes en el cuerpo de la víctima.
La defensa de los acusados está centrada en la dinámica del enfrentamiento, argumentando que la víctima llegó armada al lugar y que el conflicto se originó a raíz de un presunto acoso a una menor de 14 años, hija del principal acusado. Afirman que no se podrá determinar con certeza quién causó la herida mortal. Testimonios de policías respaldan esta narrativa, mencionando que varios testigos describieron una pelea multitudinaria en la que la víctima intentaba defenderse con un cuchillo frente a un grupo de entre 15 y 20 personas, algunas de ellas con objetos contundentes. Durante la investigación, se tomó declaración a tres hermanas del fallecido, cuyas versiones fueron consideradas creíbles debido a la concordancia con las lesiones observadas, mientras que se plantearon dos versiones sobre el origen del conflicto: el supuesto acoso a la menor y un desacuerdo por reparaciones de fontanería que llevó a una exigencia de 3.000 euros por parte del principal acusado.



