El portavoz de Justicia e Interior de Sumar en el Congreso, Enrique Santiago, puso en duda que la planta que el fabricante chino SAIC proyecta construir en Ferrol, A Coruña, pueda representar una amenaza para la seguridad de España. El dirigente vinculó las objeciones al proyecto con posibles obstáculos de la OTAN y cuestionó que la cercanía de la fábrica a instalaciones militares sea suficiente para justificar las reticencias.
El Ministerio de Defensa y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) manifestaron reparos ante la iniciativa industrial del fabricante de vehículos eléctricos de la marca MG. El proyecto contempla una inversión de 200 millones de euros y cuenta con el aval de la Xunta. La planta se ubicaría a cinco kilómetros de la base naval de Ferrol y cerca de los astilleros de Navantia, donde se desarrolla tecnología estadounidense que, según las advertencias planteadas, podría quedar expuesta a tareas de espionaje por parte de China.
“Habiendo satélites, no es creíble que una fábrica sea una ‘amenaza’”, sostuvo Santiago. En una publicación en la red social X, agregó: “La OTAN impide el desarrollo industrial de calidad en España”.
El exdiputado Antón Gómez-Reino Varela también cuestionó el enfoque de las objeciones. Afirmó que resulta difícil considerar que la planta de Ferrol sea el principal problema de seguridad para España cuando los sistemas GPS, las transacciones económicas, las comunicaciones, las búsquedas en Internet y el tráfico de datos dependen de compañías estadounidenses. En ese sentido, habló de una “dependencia brutal a un país extranjero”.



