Naciones Unidas pidió este lunes detener la escalada de violencia en Yemen y reforzar la protección de los civiles y de la infraestructura civil, luego de los recientes ataques perpetrados por los rebeldes hutíes contra el puerto de Moca. Los hechos dejaron al menos siete muertos y una treintena de heridos, según la información difundida en el marco de la denuncia internacional.

El enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, expresó su preocupación por los ataques atribuidos a Ansarulá, el nombre oficial de los hutíes. En un comunicado, señaló que las acciones habrían provocado víctimas civiles y militares y daños en distintas instalaciones, incluido el puerto de Moca, una ciudad ubicada sobre la costa del mar Rojo.

Grundberg advirtió que la situación puso en riesgo a la población de Moca, Marib y otros puntos del país. También remarcó la importancia estratégica de la localidad por su cercanía con el estrecho de Bab el Mandeb, una vía marítima clave para la navegación internacional. “Debe detenerse esta escalada y debe protegerse a los civiles y la infraestructura civil”, afirmó el funcionario.

Según el enviado especial, el aumento de las hostilidades constituye el episodio más significativo desde el alto el fuego negociado por Naciones Unidas en 2022. A su entender, esta evolución eleva el riesgo de que Yemen vuelva a quedar sumido en un conflicto de gran escala.

Grundberg llamó a las partes a actuar con la máxima moderación y a trabajar junto con su oficina en medidas concretas para reducir la tensión. El objetivo, explicó, es evitar un mayor deterioro de los avances que el alto el fuego permitió alcanzar para los civiles yemeníes. También sostuvo que una salida duradera para el conflicto solo será posible mediante un proceso político.