El Ministerio de Exteriores de Moldavia convocó este lunes a consultas a su embajador en Moscú, Lilian Darii, luego de que un dron ruso cayera en Crocmaz, en el distrito de Stefan Voda, al sur del país. El impacto provocó daños en varios edificios de la localidad, aunque no se registraron víctimas.
La cartera moldava calificó el episodio como una “grave violación a la soberanía y la integridad territorial” del país y advirtió que puso “en peligro” la seguridad de la población. En ese marco, Moldavia condenó “la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y sus consecuencias para la seguridad de nuestro país y de toda la región”.
La presidenta Maia Sandu también repudió “enérgicamente” la que definió como la “última violación” del espacio aéreo moldavo por parte de Moscú. “Esta es una consecuencia directa de la guerra de Rusia, y nos pone en peligro a todos. El riesgo para la vida humana en nuestra región es real y está creciendo. Debe detenerse”, afirmó.
La explosión se produjo el domingo en Crocmaz. Investigadores que trabajaron en el lugar hallaron fragmentos de un dron y señalaron que el aparato pudo haber explotado después de chocar contra un árbol en una zona forestal.
La localidad está ubicada cerca de la provincia ucraniana de Odesa, que el domingo fue blanco de un ataque ruso a gran escala. El incidente volvió a poner bajo análisis las consecuencias de la guerra para la seguridad territorial de Moldavia y de la región.



