Rusia sostuvo este domingo que el agravamiento del conflicto en Yemen es una consecuencia de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero. La declaración se produjo luego de que los hutíes registraran avances territoriales en los últimos días, especialmente en sectores de la costa del mar Rojo.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, recordó que el presidente ruso, Vladimir Putin, había advertido en reiteradas ocasiones que los ataques contra Irán podían provocar una desestabilización regional. “Ahora estamos presenciando las consecuencias”, afirmó. Además, anticipó que el impacto sobre la economía mundial podría ser significativo, aunque todavía resulta difícil calcular su alcance. Según señaló, la situación será “muy grave para todos, en el sentido negativo”.
Peskov evitó responder si Moscú evalúa modificar su reconocimiento de las autoridades yemeníes ante el avance de los hutíes y pidió esperar la evolución de los acontecimientos, que describió como “aún muy desestabilizada”. “Lo principal ahora es estabilizar la situación”, afirmó.
La semana pasada, los hutíes iniciaron una ofensiva en zonas de las provincias de Taiz y Hodeida. Desde entonces, consiguieron avances territoriales, entre ellos la toma de la ciudad de Moca y de otros puntos ubicados sobre la costa del mar Rojo. La expansión representa un duro golpe para las autoridades yemeníes reconocidas internacionalmente.



