El Ministerio de Exteriores de Rusia acusó a Japón de intentar “reescribir la historia del militarismo japonés” luego de que la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, reclamara el retiro de un monumento inaugurado recientemente en Jabárovsk, en el Extremo Oriente ruso. La escultura conmemora la victoria de la Unión Soviética sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial y muestra a un soldado destruyendo una flor de crisantemo.
La imagen generó el rechazo del Gobierno japonés porque el crisantemo es considerado un símbolo del país. Takaichi sostuvo este sábado que la representación resulta “absolutamente inaceptable” y pidió a las autoridades rusas que retiren el monumento.
La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, respondió a través de declaraciones difundidas en las redes sociales del propio ministerio. “Las exigencias de Tokio respecto al monumento de Jabárovsk no son más que otro intento de reescribir la historia del militarismo japonés”, afirmó.
Además, Zajárova cuestionó que las autoridades japonesas pidan que se “comprenda y perdone los atroces crímenes cometidos bajo el emblema del crisantemo”. El cruce se produjo a raíz de la controversia por el sentido atribuido a la escultura y por la utilización de un símbolo asociado a Japón en una obra que recuerda la derrota del país frente a la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial.



