El Gobierno de Rusia calificó este miércoles como una “maniobra planificada”, respaldada por la Unión Europea (UE) y la OTAN, las acusaciones formuladas por Alemania contra Moscú por el ataque fallido contra el aeropuerto de Leipzig. Según las autoridades rusas, el objetivo sería incrementar las tensiones vinculadas con la invasión de Ucrania.
“Consideramos este último episodio de histeria antirrusa en Europa como una maniobra planificada para elevar las tensiones, con apoyo de la cúpula de la UE y la OTAN”, afirmó la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova. La funcionaria sostuvo además que las acusaciones “no tienen nada que ver con una investigación objetiva”.
Zajarova aseguró que las autoridades alemanas “no llevaron a cabo un análisis independiente ni presentaron materiales o pruebas”. En ese sentido, resumió que hubo “una serie de declaraciones” y que fueron convocados los jefes de las misiones diplomáticas rusas.
El Gobierno alemán había informado la semana pasada que las investigaciones realizadas habían detectado un patrón en el ataque que, por los componentes de los aparatos y la tecnología utilizada para su detonación, resultaría compatible con los métodos empleados por Moscú en ataques vinculados con la guerra en Ucrania. Rusia rechazó esas acusaciones.
El aeropuerto de Leipzig es considerado un centro neurálgico para el envío de armas, incluidas aquellas relacionadas con la guerra en Ucrania. Desde el inicio de la invasión rusa, Alemania registró un aumento de los avistamientos y el reconocimiento de actividades vinculadas con este tipo de hechos.



