En el contexto de las negociaciones financieras, el Banco Central de Honduras se posiciona como un actor fundamental. Roberto Lagos, quien fue nombrado por el presidente Tito Asfura, ha iniciado su gestión con la clara misión de reintegrar al país al sistema financiero internacional, tras un prolongado periodo de aislamiento bajo la administración de Xiomara Castro.
Uno de los primeros pasos de Lagos fue reincorporar a Honduras al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), un organismo del Banco Mundial que garantiza la seguridad jurídica a los inversores. Este regreso es visto como un esfuerzo por restaurar la confianza en el entorno de inversiones del país, que se había visto afectado por la falta de certeza jurídica en años anteriores.
La situación actual presenta 13 casos pendientes ante el CIADI, todos relacionados con demandas millonarias que datan de tiempos anteriores. Lagos busca enviar un mensaje claro sobre la apertura de Honduras a las inversiones y la intención del gobierno de crear un clima propicio para el desarrollo económico. En este sentido, el apoyo de Estados Unidos, a través del Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, es crucial para avanzar en las negociaciones que podrían impulsar de manera significativa la economía hondureña.



