En una sorprendente y caótica escena, un grupo de internos del Centro Transitorio Norte de Santa Marta salió a la calle durante la noche del 16 de marzo, generando conmoción en la comunidad. Los reclusos, al abandonar sus celdas, se entregaron a la danza y la celebración, interactuando efusivamente con amigos y familiares, lo que alteró por completo la tranquilidad del vecindario.

Este insólito episodio se desencadenó tras una jornada de requisas y controles por parte de las autoridades, quienes tenían planes de trasladar a algunos internos a otros centros penitenciarios. La medida fue mal recibida por los prisioneros, que decidieron manifestar su descontento y organizar una protesta dentro del penal.

Durante el motín, los internos tomaron el control de la azotea, lanzaron objetos a la vía pública y prendieron fuego a colchones, creando un clima de caos. Los enfrentamientos con la Policía resultaron en la muerte de un recluso, y las autoridades están investigando las circunstancias que llevaron al fatal disparo. La situación se complicó aún más con la fuga masiva de 34 internos, lo que generó un fuerte malestar entre los residentes de la zona, quienes culpan al alcalde por la crisis de seguridad que atraviesan.