Este miércoles, el Tribunal de Distrito de Varsovia aprobó la extradición del arqueólogo ruso Alexander Butiaguin a Ucrania, desestimando las críticas de Moscú. La detención de Butiaguin se produjo a finales de 2025, atendiendo una solicitud de las autoridades de Kiev, que la consideran justificada, mientras que Rusia la tacha de "arbitraria" y "absurda".

El equipo de defensa de Butiaguin argumentó que la corte no halló pruebas contundentes que respaldaran las acusaciones en su contra por supuestas excavaciones "ilegales" en Crimea, una región anexada por Rusia en 2014. Según la agencia de noticias polaca PAP, la Fiscalía de Ucrania lo acusa de haber causado daños significativos a un sitio arqueológico en Kerch, con pérdidas estimadas en 200 millones de grivnas, equivalentes a unos 4 millones de euros.

En respuesta a la decisión judicial, el Ministerio de Exteriores ruso expresó su desaprobación, calificando el fallo de "sin fundamento jurídico" y denunciando un "proceso político". La portavoz del ministerio, Maria Zajarova, anunció que se solicitará la repatriación de Butiaguin, advirtiendo que existe un plazo de una semana para apelar la decisión. Por su parte, el Kremlin ya había denunciado previamente la detención de Butiaguin como "arbitraria" y se comprometió a proteger los derechos del ciudadano ruso a través de canales diplomáticos.