La mañana transcurrió con gran expectativa en las afueras de la División de Prevención e Investigación de Accidentes de Tránsito (Divpiat), donde no solo se centra la atención en el sospechoso del fatal atropello que cobró la vida de Lizeth Marzano Noguera, sino también en los efectivos que acudieron a la vivienda de su pareja, Adrián Villar, horas después del incidente.
El Caso Marzano ha alcanzado un punto crucial con la revisión detallada de la actuación policial inicial. Los agentes de la comisaría de Orrantia, que llegaron al domicilio de Francesca Montenegro, fueron convocados a declarar ante la Divpiat. Las cámaras de seguridad registraron su llegada al lugar a las 5:03 a.m. y nuevamente a las 5:34 a.m., poco tiempo después del atropello ocurrido en San Isidro.
Uno de los aspectos más controversiales es que, a pesar de que el caso se encontraba en un periodo de flagrancia, los policías decidieron retirarse sin realizar ninguna detención. Esta elección ahora está bajo escrutinio, ya que la Fiscalía investiga si el procedimiento cumplió con las normativas vigentes o si hubo alguna omisión que requiera sanción. Los efectivos deberán explicar qué información poseían en ese momento y por qué eligieron no intervenir frente a Villar, quien ya era considerado el principal sospechoso del accidente.



