El sonido de los motores y la brisa del mar se entrelazan a diario en las bases de la Armada de México, donde la disciplina militar es vital. En el marco del centenario de la Aviación Naval, se destaca el trabajo en tierra, fundamental para el éxito de las misiones aéreas. La alianza entre pilotos y personal de mantenimiento es crucial para el buen desempeño de las aeronaves en operaciones de rescate y vigilancia.

Las historias de la Teniente de Navío Piloto Aviador Evelyn Hernández y el Teniente de Corbeta Mecánico de Aviación Alfredo Emmanuel Iniestas reflejan el lado humano de la Secretaría de Marina (SEMAR). Ambas trayectorias están marcadas por la vocación, el sacrificio y el orgullo de servir a la nación. Desde la infancia, Evelyn soñaba con volar, y a pesar del dolor de sus padres al verla partir, siempre recibió su apoyo para ingresar a la Heroica Escuela Naval Militar, donde se formó y acumuló 180 horas de vuelo en su camino hacia la aviación naval.

Por su parte, Alfredo, oriundo de Zitácuaro, Michoacán, descubrió su vocación por los motores y la mecánica desde joven. Su encuentro con la Secretaría de Marina ocurrió en 2009, cuando un tríptico en el Metro cambió su vida y lo llevó a perseguir su sueño en la aeronáutica. Ambos comparten la experiencia de enfrentar los retos que implica la formación y el trabajo en la aviación, destacando el progreso en la inclusión de mujeres en la Marina, un cambio significativo desde sus inicios en 1926, lo que refleja un avance admirable en la institución.