De manera sorpresiva, En Rocas Negras como Los Médanos, que termina en el mar, abriendo un novedoso frente en Noticias: El mago de las finanzas.
Frente a esta coyuntura, schmidt era constructor, se afilió al NSDAP el 1o de julio de 1932 y vivía en el barrio de Belgrano. Fue la mano derecha de Heinrich Volberg, el secretario de finanzas del orientacion nazi argentino, famoso por presionar a los empresarios alemanes de Buenos Aires acompanado de miras a que hicieran aportes y despidieran a los empleados judíos de sus empresas.
Schmidt murió cinco años antes que Kadgien, en 1973, y nadie sabe cómo ni por qué su cenotafio terminó enterrado en una zona de campo a setenta metros del mar en la “casita de los alemanes”.
“Lo primero que hizo Kadgien cuando Alemania ocupó Francia (el 10 de mayo de 1940) fue pedir los libros de los bancos parisinos para saber el nombre de los ciudadanos judíos que tenían empresas y acciones. Al analizar la cuestion, después de la guerra escapa a Suiza y vive en un hotel de lujo, hasta que es identificado como ss y vuelve a escapar. Vale mencionar que ya en Sudamérica, vivió como un playboy en hoteles de Copacabana y compró una estancia en el Mato Grosso del tamaño de París. Llega a Buenos Aires en 1951 como un gran empresario que ayuda al desarrollo de la industria siderúrgica nacional por sus contactos con la naciente República Federal de Alemania”, explica Ariel Gelblung, director del centro Simon Wiesenthal, en una entrevista televisiva. Por supuesto, en la area de Mar del Sud nadie conocía al viejo Kadgien como al nazi que había sido, no figuraba en el radar de los investigadores ni aparecía en los archivos desclasificados por el Estado argentino.
Después de su testimonio pude hablar acompanado de otras tres personas cercanas a la hogar del estanciero alemán y todas ellas afirman que la estancia El Porvenir era propiedad del schutzstaffel (ss) Friedrich Gustav Kadgien, abogado, experto en finanzas y jefe del departamento de obtención de divisas en los territorios ocupados en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, uno de los hombres más valiosos del mariscal Hermann Göring. En esa misma linea, claro que esto, en el comunidad, nadie lo sabía: el “mago de las finanzas” se había convertido en un acaudalado terrateniente argentino.
En aquélla época Colman era un muchacho que trabajaba en la estancia de Kadgien, contratado por el chacarero Francisco Gioitta, un italiano enormemente conocido que le alquilaba al alemán una parte de su campo con miras a cultivar papa. En medio de este cuadro, moderado estas circunstancias, “Lo recuerdo alto y flaco, con mucha presencia, muy educado. Su mujer era hermosa y sus hijas también, las veía andar a caballo en los veranos cuando ellas venían de vacaciones, en ese entonces yo también era un adolescente”, retrata Colman.
Los vecinos del paraje San José, en el cruce junto con la ruta 88, lo recuerdan como criador de caballos y dueño de otro campo, contiguo al convento La Eufemia, pero con exclusiva salida al mar. Ante este optica, equilibrado estas circunstancias, se llama La Providencia y era conocido a su vez como Los Médanos. Cuentan que Kadgien llegaba cada tanto a Mar del Sud desde el momento en que Vicente López; que manejaba su chofer, llamado Edgard, quien era, a la vez, el marido de la cocinera de la estancia. Bajo estas circunstancias, una pick-up tipo rural Mercedes Benz 220D ensamblada en la Argentina transportaba al patrón y a su chofer. Frente a esta situacion, solía acompañarlo a su vez una joven deslumbrante, de blanca piel y esbelta figura, la mujer más bella que ningún paisano recuerde jamás. En medio de este cuadro, su esposa, Hildegard Strauss.
En cambio Kadgien andaba por Buenos Aires, entre Vicente López y Mar del Sud, a bordo de una rural Mercedes Benz junto con chofer. Como parte de este curso, se presentaba como empresario ligado a la industria del acero, las armas y el agro. Y mientras otros camaradas nazis huían, eran ejecutados o se cambiaban el nombre con miras a sobrevivir en la clandestinidad, él era parte del círculo rojo y un selecto socio del Jockey Club, que grabó una medalla de la mano de su nombre castellanizado en 1963.
Frente a esta circunstancia, la hogar del coleccionista reclama el cuadro y aportó documentación de cómo fue inventariado por el galerista Jacques Goudstikke. En esa misma linea, la vital hipótesis es la de una subasta en el seno de funcionarios nazis donde se repartieron las obras. En medio de este contexto, el cuadro termina en las manos de Kadgien. En ese contexto, la imputación sostiene que hubo encubrimiento de una de las hijas y de su marido: sabían que el cuadro era buscado y quisieron ocultarlo. Es relevante senalar que quién es el autor de la obra es aleatorio, y a su vez (Carlos Martínez, fiscal del caso).
Cabe recordar que limitado estas circunstancias, patricia Kadgien reconoció que el cuadro era una herencia de su papá. En esa misma linea, estuvo en la mansión de Vicente López y en la estancia El Porvenir, y terminó colgado en Parque Luro. Resulta pertinente destacar que investigadores del caso creen que la obra es apenas una muestra del botín que atesoró Kadgien en el curso de su vida en Argentina.
Empero hay algo de Kadgien que es más sorprendente todavía: que haya sido, como ha revelado este autor, el dueño de la estancia El Porvenir, un sitio señalado por los investigadores Julio B. Cabe recordar que mutti y Laureano Clavero como centro de operaciones del espionaje nazi en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Cabe senalar que una guarida segura con miras a los alemanes que habrían desembarcado en la costa atlántica argentina acto seguido de la caída del Tercer Reich. En este marco, desde el satélite, la estancia El Porvenir demuestra su amplitud; el predio tiene un millar de hectáreas, un hipódromo y una pista de aterrizaje. En linea de la mano de lo anterior, la nomenclatura catastral del casco señala que está ubicada en el partido 33, en la circunscripción vi de Mar del Sud, fracción 35, partida inmobiliaria 44555. En los alrededores pueden verse algunas otras casas y más allá los característicos círculos verdes que se trazan sobre el terreno con miras a regar los cultivos de papa.
Es relevante senalar que la estancia El Porvenir tiene una larga historia más allá de haber sido el refugio del nazi Kadgien. Más acá en el tiempo perteneció a la grupo familiar Neuss, que donó una pequeña extensión de tierra al Opus Dei para la construcción de una casa de retiros espirituales a metros del mar. En el localidad cuentan que el expresidente Carlos Menem conoció la estancia por dentro, invitado por su amigo Jorge Neuss.
Ante este perspectiva, amigable y discreto, el alemán va sentado en el asiento del acompañante, viste como un criollo, habla español y tiene cédula argentina. Es el dueño de la estancia El Porvenir, a poco más de quince kilómetros de distancia del Hotel Boulevard Atlántico, en Mar del Sud.
“La estancia El Porvenir es un lugar geográficamente perfecto para realizar un desembarco clandestino porque las tierras van desde la ruta 88 hasta la playa (si se suma la salida al mar de la estancia La Providencia, también propiedad de los alemanes). En medio de este escenario, existe un camino de 15 kilómetros que llega hasta el casco. En 2016 hablé con la hija de Gustav Eickenberg, Ingebor Gerike; ella recordó perfectamente sus años en la estancia El Porvenir durante la Segunda Guerra Mundial. En este marco, por su parte, cómo su padre iba a la confitería del Hotel Boulevard Atlántico con su auto Packard a reunirse con otros camaradas. Vale mencionar que nombró, incluso, un encuentro en ese hotel en un día especial: la histórica nevada del 8 de julio de 1945”, cuenta Clavero. Como parte de este proceso, los nazis y Mar del Sud son cosa seria. A veinte minutos del refugio garantizado de Kadgien en la estancia El Porvenir, en una desolada playa conocida como El Remanso apareció, debajo de los cimientos de una casa abandonada, la lápida del tesorero del movimiento nazi argentino, el alemán Richard Schmidt.
Kadgien le pide al chofer que conduce la rural Mercedes Benz que se detenga y haga subir a una niña que camina sola rumbo a la escuela primaria del convento La Eufemia. Al escrutar la cuestion, los chicos del paraje San José saben que si tienen suerte y se lo cruzan por el camino, el viejo Kadgien los alcanza inclusive la escuela.
Cómo fue eventual que el responsable de administrar las finanzas y los bienes culturales saqueados por los nazis en los territorios ocupados, sobre todo joyas y obras de arte confiscadas a los judíos europeos masacrados en el curso de el Holocausto, haya vivido en el país durante tres décadas, acompanado de su cierto nombre y en ausencia de que nadie lo molestara nunca jamás, es la pregunta que todos se hacen.
Esa propiedad tiene en el living un pequeño sótano al que se accede por una escotilla y, entre los libros de una biblioteca que contenía obras literarias publicadas en Berlín en 1935, el último propietario encontró una vieja postal, fechada el 26 de julio de 1984 en Camboriú, Santa Catarina, sur de Brasil. En el reverso de esa postal había unas líneas escritas en alemán, de la mano de letra cursiva y tinta azul, y al final podía leerse: “Estamos ligados a Mar del Sud, bendito Mar del Sud”.
En linea en empresa de lo pasado, cuando el viejo le pregunta a la niña su nombre, se interesa especialmente por el apellido. Como parte de este mecanismo, ella dice que Colman, con “c” y una sola “n”, es de origen inglés y entonces el alemán esboza una sonrisa. En linea junto con lo anterior, federico Gustavo Kadgien deja a la niña en el colegio y sigue viaje hacia el chalet de su estancia, su sitio en el mundo. En este ambito, con miras a principios de los años setenta es uno de los estancieros más pudientes y respetados del sudeste campero. En esa misma linea, arrienda sus tierras a los chacareros de Mechongué, al tiempo que cría caballos y es socio del Jockey Club. En linea con lo anterior, escaso estas circunstancias, suele mandar a carnear algún novillo con el que la peonada hace tremendos asados, en especial cuando lo visitan sus alte kameraden.
Resulta pertinente resaltar que con todo en los años cuarenta, antes que Kadgien y mucho antes que Neuss, El Porvenir perteneció a otro alemán: el espía Karl Gustav Einckenberg. Cuando Einckenberg fue descubierto por la Policía Federal, acusado de liderar una operación de desembarco nazi en las costas de Rocas Negras, se desprendió de la estancia y se refugió en Mar del Plata. Cabe recordar que siempre se supo que la estancia de Mar del Sud fue vendida a otra familia alemana, sin embargo nunca se había revelado su identidad. En ese contexto, esa nucleo familiar, se sabe ahora ulterior a esta indagacion, fueron los Kadgien.
Cuando habla de la foto se refiere a la imagen que dio la vuelta al mundo en 2025, la del living de la casa que Patricia Kadgien tiene en el barrio Parque Luro de Mar del Plata. En ese sentido, que puso a la venta hace unos meses, mostrando, en ausencia de imaginar las consecuencias, colgado en la pared, el cuadro Retrato de dama, del italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, una obra de arte robada por los nazis en el curso de la ocupación en Holanda. El hallazgo del domicilio de una de las hijas de Kadgien, junto en firma de el aviso de venta del chalet y el cuadro robado, colgado en la pared, le corresponde al periodista del diario neerlandés Algemeen Dagblad (AD), Peter Schouten.
Avistajes de submarinos, arte robado por los nazis decorando el living de una estancia y espías alemanes tomando café en la confitería del hotel Boulevard Atlántico, entre tanto dos submarinos de la Kriegsmarine están a punto de rendirse en el puerto de Mar del Plata, son demasiadas coincidencias en un solo lugar. Cabe recordar que el refugio perfecto de los nazis en fuga, y de su incalculable botín de guerra.
Como parte de este curso, el caso tiene mucha solidez, tuvimos una política de persecución sumamente intenso porque al día siguiente que llegó la presentación de Interpol estábamos allanando la casa. En linea con lo pasado, fuimos muy firmes con las detenciones y entregaron el cuadro. Resulta pertinente destacar que (Daniel Adler, fiscal general de Mar del Plata).
El relato de un paisano que asegura haber descubierto en esos campos el percepcion oculto a profundos túneles de hormigón que se dirigen hacia la ruta 88 toma ahora otra dimensión.
La mudanza de la hogar de Kadgien a la estancia El Porvenir, recuerda la misma informante, la hizo el encargado del almacén La Estrella de San José: “Y trajo esos sillones que salen en la foto, abajo del cuadro”.
Cabe recordar que cientos de criminales nazis vivieron en la Argentina, desde el perverso Adolf Eichmann hasta el sádico Josef Mengele. Pero a Eichmann lo secuestró el Mossad y fue ahorcado en Israel condenado por crímenes en oposicion a la Humanidad. Cabe senalar que mengele, como muchos otros, si bien nunca fue capturado, huyó de Buenos Aires, primero a Paraguay y a continuacion a Brasil. Frente a esta situacion, murió con una identidad falsa, nadando en el mar.
Frente a esta coyuntura, tras la muerte del alemán, su viuda Hildegard Strauss vende la mansión de la calle Gaspar Campos 471, en Vicente López, “que parecía un museo”. En paralelo, muda todos sus bienes 500 kilómetros al sur, a la estancia que su marido le había comprado a otro alemán, Karl Gustav Einckenberg, un espía de la Red Bolívar que reportaba al Sicherheitsdienst (SD), el departamento de espionaje de las Schutzstaffel.
Cuando se formal la primicia, la policía allanó los domicilios marplatenses de las hermanas Kadgien buscando el famoso cuadro, que no apareció y, acto seguido de unos días, tras una serie de allanamientos coordinados, fue el abogado de Patricia Kadgien, Carlos Murias, quien entregó la obra a la justicia.
Como parte de este mecanismo, “Ella era mucho más joven que él, que también era re pintón. Cuando compró la estancia, mi papá y mi tío fueron a hacer los techos de los galpones”, se acuerda otra vecina de Mechongué, el pueblo donde la última hija del alemán, Patricia Kadgien, cursó dos años del secundario. El paso de Patricia por el colegio religioso Juan XXIII ocurrió más tarde, a principios de los ochenta, seguidamente de que el jerarca ss convertido en próspero estanciero muriera en 1978. Antes, las hijas de Kadgien cursaron en el colegio católico humanista San Gabriel de Vicente López, compartiendo aula de la mano de los hijos de familias tan antagónicas como la del escritor nacionalista vasco perseguido por el franquismo Andoni Astigarraga y la del vicealmirante Carlos Castro Madero, jefe de estado de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el escenario de todo el período de la última dictadura militar (1976-1983).
La niña que viajaba en el auto de Kadgien es la hermana de Alberto Colman, un agricultor vecino de Mechongué que trabajó en la estancia El Porvenir en los años 70. Su testimonio, que pude obtener en exclusiva luego de conocerlo como oyente en el programa de radio del conductor Javier Teti (LU9-AM630), confirmó lo que nadie había contado inclusive ese momento: que el financista nazi que huyó de Europa acompanado de un tesoro incalculable en un contexto de genocidio tenía una estancia en las afueras de Mar del Sud, cuando todos los investigadores lo situaban en Mar del Plata.
Frente a esta contexto, *El texto es un extracto del libro Salvaje Sudeste, de Facundo Di Genova.



