La primera etapa del juicio de Marius Borg ha llegado a su fin, tras la presentación de las pruebas en el Tribunal del Distrito de Oslo. La sentencia se espera para mayo, mientras el joven, hijo de Mette-Marit, futura reina consorte de Noruega, se ha expresado con desesperación ante el juez.
Borg se declaró culpable de 24 de los 38 cargos que enfrenta, quedando en prisión preventiva después de que el juez determinara un alto riesgo de reincidencia. Entre las acusaciones más graves se encuentran cuatro violaciones y actos de violencia doméstica. Aunque ha admitido parcialmente su culpabilidad, ha rechazado aceptar los cargos más severos.
Desde el inicio del caso, el 3 de febrero, la situación se ha vuelto una de las más complejas en las 250 salas del tribunal. Borg ha afirmado sentirse como un "objeto del odio de toda Noruega" debido a la intensa presión mediática que ha afectado su vida personal. En sus últimas palabras, expresó su angustia por la pérdida de conexiones sociales y el impacto en su salud mental, mencionando una posible evaluación por trastorno de estrés postraumático, ansiedad social severa y depresión profunda. También denunció la anulación de su privacidad y el control ejercido por las autoridades sobre sus redes sociales, lo que ha intensificado su sensación de aislamiento.



