La Comunidad de Madrid ha declarado que sus torres de vigilancia son fundamentales para la detección temprana y el apoyo en la extinción de incendios forestales. Sin embargo, de las 34 torres distribuidas en la región, solo seis han logrado detectar más del 50% de los incendios en su área visual. Estas torres, junto a cuatro cámaras fijas, funcionan mediante un sistema que combina la observación humana y una comunicación centralizada, pero el Gobierno regional, liderado por Isabel Díaz Ayuso, considera que es posible mejorar su eficacia.
Con el fin de fomentar la innovación, la administración ha lanzado una consulta preliminar dirigida a empresas del sector, buscando propuestas que puedan transformarse en proyectos concretos. Según informes recientes, la efectividad de la detección es definida por la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 como el porcentaje de incendios identificados en cada torre en relación con los que ocurren en su área de vigilancia. Alarmantemente, hay ocho torres que aún presentan una eficacia inferior al 10%.
El sistema actual depende de la presencia constante de vigilantes, especialmente durante la temporada de alto riesgo de incendios, que va de junio a septiembre. Estos profesionales realizan observaciones sistemáticas del horizonte, utilizando herramientas como prismáticos y radios. La detección de humo o signos de incendio se comunica al centro de control, que valida la información mediante triangulación visual. A pesar de los desafíos, los últimos datos indican que una respuesta rápida ha permitido reducir el promedio de incendios en un 76,98% en comparación con los últimos cinco años, aunque la situación de 2025 podría ser más complicada, con informes de extensas áreas incendiadas en varios municipios.



