La semana pasada, el ex presidente Mauricio Macri participó de una extensa conversación con un grupo de jóvenes empresarios que lideran el podcast La fábrica, dedicado a promover la actividad industrial. Durante este diálogo, Macri realizó comparaciones entre las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la sociedad actual y las de los reyes de hace un siglo. Sin embargo, uno de los puntos más destacados fue cuando Pedro Gentile, director de la fábrica de pinturas Cibel, planteó las dificultades que enfrenta el sector ante la política de apertura económica del gobierno actual. "Podemos competir, pero no si nos imponen condiciones desventajosas", expresó Gentile, a lo que Macri respondió sugiriendo un período de adaptación de diez años, similar al acuerdo con la Unión Europea. En su opinión, la situación actual, donde el gobierno promueve la competencia sin restricciones, es un gran desafío.

Los comentarios de Macri han generado un intenso debate en el ámbito político y económico del país, especialmente en un contexto marcado por la crisis. Javier Milei, actual presidente, ha sido uno de los críticos más duros, atacando a empresarios prominentes en redes sociales. En un mensaje en Twitter, se refirió a Paolo Rocca, jefe de Techint, como "don Chatarrín de los tubos caros" y descalificó a otros líderes empresariales de manera similar. Este tipo de enfrentamientos evidencia la tensión existente entre el gobierno y el sector privado en el marco de una política económica en discusión.

Los efectos de estas políticas se están sintiendo en la economía real, con numerosas empresas cerrando o reduciendo su actividad. En el mismo día que se anunció el cierre de Fate, se reportaron el cierre de una icónica fábrica de alfajores en Córdoba tras tres décadas de funcionamiento, así como despidos en la principal cervecera del país. La industria automotriz también se encuentra en crisis, con una caída del 30% en la producción de vehículos en el último año. Los kiosqueros y los perfumeros también están sufriendo, con cifras alarmantes de cierres en sus locales. Estos datos reflejan un panorama desolador, que muchos consideran comparable a los efectos de una guerra o una pandemia.