La reanudación de los combates entre Irán y Estados Unidos quedó marcada en las últimas horas por acusaciones cruzadas sobre ataques contra infraestructuras civiles esenciales. Las denuncias amenazan con hacer descarrilar el único avance concreto alcanzado desde el inicio del conflicto: el memorándum de entendimiento firmado el 17 de junio, cuya suspensión fue anunciada este sábado por las autoridades iraníes.
“Estados Unidos ha suspendido todos sus compromisos y, como consecuencia, nosotros también”, afirmó el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, en declaraciones a la agencia semioficial Fars. El funcionario confirmó así que Teherán considera interrumpido el cumplimiento del acuerdo alcanzado entre las partes.
Un día antes, el representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, había enviado una carta al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en la que acusó a Estados Unidos de atacar “puertos, redes de transporte, instalaciones de comunicaciones, centros logísticos, instalaciones de radar, sistemas de defensa costera y otras infraestructuras indispensables para la población civil y para el funcionamiento de la economía nacional”.
Además, las autoridades iraníes denunciaron este sábado un bombardeo estadounidense contra una planta desalinizadora situada en la provincia de Hormozgán, en el extremo sur del país, sobre el litoral del estrecho de Ormuz. Según esa denuncia, el ataque dejó sin acceso a más de 10.000 personas. Las acusaciones sobre este tipo de instalaciones se suman a una escalada de señalamientos de ambos bandos por posibles ataques contra servicios esenciales, considerados por Irán como crímenes de guerra.



