Gonzalo Enrique Arenas, un empresario del sector carbonífero, fue liberado el 28 de febrero de 2026, después de haber estado en manos de sus captores desde mayo de 2025. Su secuestro, que tuvo lugar en una zona rural cercana a Cúcuta, había generado gran preocupación entre sus familiares y en el sector empresarial, debido al largo tiempo transcurrido sin noticias sobre su bienestar.
La Defensoría del Pueblo confirmó la noticia de su liberación, subrayando la importancia de la cooperación en el proceso. Una comisión, compuesta por miembros de la Iglesia y representantes de la Defensoría, se trasladó a la vereda La Chinita para acompañar el operativo que culminó en la liberación de Arenas. A través de un comunicado, la institución reafirmó su compromiso con la defensa de la vida y la libertad de las personas, solicitando la liberación incondicional de todos los secuestrados.
La familia de Arenas vivió un verdadero calvario durante su cautiverio, enfrentando la desesperación y la incertidumbre. En el momento del secuestro, el grupo armado exigió un rescate de 10.000 millones de pesos, lo que evidenció la gravedad de la situación. Jessica Ramírez, esposa del empresario, expresó su frustración por la respuesta de las autoridades, afirmando que hubo manipulaciones en la denuncia que complicaron aún más el rescate. La falta de acción inmediata y la burocracia fueron elementos que contribuyeron a la angustia de la familia durante estos difíciles meses.



