La colaboración de China en el ámbito espacial en América Latina ha evolucionado, transformándose de un enfoque meramente científico a una estrategia con profundas implicancias geopolíticas. A través de acuerdos tanto bilaterales como multilaterales, el gobierno de Xi Jinping ha establecido una infraestructura espacial que, aunque se presenta bajo un discurso civil, desempeña un papel crucial en la vigilancia satelital y en la recolección de inteligencia para el Ejército Popular de Liberación. Esta red incluye estaciones terrestres, radiotelescopios y centros de procesamiento de datos, todos alineados con la doctrina china de "guerra informatizada", que busca alcanzar la superioridad espacial y fortalecer su capacidad militar a escala global.
El desarrollo espacial se ha convertido en un pilar fundamental de la estrategia nacional china. La expansión del “Corredor Espacial de la Franja y la Ruta” responde a directrices estatales que promueven la autosuficiencia tecnológica y el control del dominio espacial, respaldadas por una legislación interna que fusiona intereses civiles y militares. En este marco, la Conciencia Situacional Espacial —la habilidad para detectar, clasificar y seguir objetos en el espacio— se basa en la importancia estratégica de estas infraestructuras. Así, el control del espacio ha pasado de ser un objetivo exclusivo de exploración a un elemento clave para la planificación de operaciones militares y la protección de intereses globales.
Recientemente, el Comité Selecto sobre China del Congreso de Estados Unidos presentó un informe que denuncia cómo Beijing está aprovechando su infraestructura en América Latina para potenciar sus capacidades espaciales y la recopilación de inteligencia. Este documento, titulado “Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China”, es la segunda entrega de un análisis sobre la actividad china en la región. El presidente del comité, John Moolenaar, advirtió que gran parte de la vida cotidiana en Estados Unidos depende de los satélites y que las operaciones espaciales chinas representan una seria preocupación. Moolenaar instó a los aliados a actuar con rapidez ante las recomendaciones del informe para contrarrestar la influencia de China en la región. En este contexto, el expresidente Trump ha convocado una cumbre en Miami para conformar un bloque regional que responda a la ofensiva china, con la participación de líderes de varios países latinoamericanos.



